sábado, 3 de agosto de 2019

Párate un momento: El Evangelio del dia 4 de AGOSTO – DOMINGO – 18ª – SEMANA DEL T. O. – C –



4 de AGOSTO – DOMINGO –
18ª – SEMANA DEL T. O. – C –

Lectura del libro del Eclesiastés (1,2;2,21-23):

¡Vanidad de vanidades!, —dice Qohélet—. ¡Vanidad de vanidades; todo es vanidad!
Hay quien trabaja con sabiduría, ciencia y acierto, y tiene que dejarle su porción a uno que no ha trabajado. También esto es vanidad y grave dolencia.
Entonces, ¿qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol?
De día su tarea es sufrir y penar; de noche no descansa su mente. También esto es vanidad.

Palabra de Dios

Salmo: 89

R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

V/. Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán».
Mil años en tu presencia son un ayer que pasó;
una vela nocturna. R/.

V/. Si tú los retiras
son como un sueño,
como hierba que se renueva
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca. R/.

V/. Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos. R/.

V/. Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos.
Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (3,1-5.9-11):

Hermanos:
Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.
Porque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos, juntamente con él.
En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría.
¡No os mintáis unos a otros!: os habéis despojado del hombre viejo, con sus obras, y os habéis revestido de la nueva condición que, mediante el conocimiento, se va renovando a imagen de su Creador, donde no hay griego y judío, circunciso e incircunciso, bárbaro, escita, esclavo y libre, sino Cristo, que lo es todo, y en todos.

Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,13-21):

EN aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús:
«Maestro, dije a mi hermano que reparta conmigo la herencia».
Él le dijo:
«Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?».
Y les dijo:
«Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».
Y les propuso una parábola:
«Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose:
“¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”.
Y se dijo:
“Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes.
Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”.
Pero Dios le dijo:
“Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”.
Así es el que atesora para SÍ y no es rico ante Dios».

Palabra del Señor

Dos sabios ante la riqueza.


El domingo pasado, el evangelio se fijó en un tema muy importante para Lucas: la oración. Este domingo recoge otra cuestión capital de su evangelio: la actitud ante la riqueza.

Una elección curiosa: la primera lectura            

En el Antiguo Testamento, la riqueza se ve a veces como signo de la bendición divina (casos de Abrahán y Salomón); otras, como un peligro, porque hace olvidarse de Dios y lleva al orgullo; los profetas la consideran a menudo fruto de la opresión y explotación; los sabios denuncian su carácter engañoso y traicionero. En esta última línea se inserta la primera lectura de hoy, que recoge dos reflexiones de Qohélet, el famoso autor del “Vanidad de vanidades, todo vanidad”.
La primera reflexión afirma que todo lo conseguido en la vida, incluso de la manera más justa y adecuada, termina, a la hora de la muerte, en manos de otro que no ha trabajado (probablemente piensa en los hijos).

¡Vanidad de vanidades, dice Qohélet;
vanidad de vanidades, todo es vanidad!
Hay quien trabaja con sabiduría, ciencia y acierto,
y tiene que dejarle su porción a uno que no ha trabajado.
También esto es vanidad y grave desgracia.          

La segunda se refiere a la vanidad del esfuerzo humano. Sintetizando la vida en los dos tiempos fundamentales, día y noche, todo lo ve mal.

Entonces, ¿qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol?
De día su tarea es sufrir y penar, de noche no descansa su mente.
También esto es vanidad.

Ambos temas (lo conseguido en la vida y la vanidad del esfuerzo humano) aparecen en la descripción del protagonista de la parábola del evangelio.

Petición, parábola y enseñanza (Lc 12,31-21)

En el evangelio de hoy podemos distinguir tres partes: el punto de partida, la parábola, y la enseñanza final.

El punto de partida

            En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús:
             Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo.
            Él le respondió:
             ¡Hombre! ¿Quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?
            Y les dijo:
             Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes.

Si esa misma propuesta se la hubieran hecho a un obispo o a un sacerdote, inmediatamente se habría sentido con derecho a intervenir, aconsejando compartir la herencia y encontrando numerosos motivos para ello.
Jesús no se considera revestido de tal autoridad. Pero aprovecha para advertir del peligro de codicia, como si la abundancia de bienes garantizara la vida. Esta enseñanza la justifica, como es frecuente en él, con una parábola.

La parábola.

Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: “¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?”
Y se dijo: “Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años.
Descansa, come, bebe, banquetea”. Pero Dios le dijo: “¡Necio! esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?”

     A diferencia de Qohélet, Jesús no presenta al rico sufriendo, penando y sin lograr dormir, sino como una persona que ha conseguido enriquecerse sin esfuerzo; y su ilusión para el futuro no es aumentar su capital de forma angustiosa sino descansar, comer, beber y banquetear.
Pero el rico de la parábola coincide con el de Qohélet en que, a la larga, ninguno de los dos podrá conservar su riqueza. La muerte hará que pase a los descendientes o a otra persona.

La enseñanza final. Si todo terminara aquí, podríamos leer los dos textos de este domingo como un debate entre sabios.
            Qohélet, aparentemente pesimista (todo lo obtenido es fruto de un duro esfuerzo y un día será de otros) resulta en realidad optimista, porque piensa que su discípulo dispondrá de años para gozar de sus bienes.
            Jesús, aparentemente optimista (el rico se enriquece sin mayor esfuerzo), enfoca la cuestión con un escepticismo cruel, porque la muerte pone fin a todos los proyectos.
            Pero la mayor diferencia entre Jesús y Qohélet la encontramos en la última frase.

            Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios.

Frente al mero disfrute pasivo de los propios bienes (Qohélet), Jesús aconseja una actitud práctica y positiva: enriquecerse a los ojos de Dios. Más adelante, sobre todo en el capítulo 16, dejará claro Lucas cómo se puede hacer esto: poniendo sus bienes al servicio de los demás.



viernes, 2 de agosto de 2019

Párate un momento: El Evangelio del dia 3 de AGOSTO – SÁBADO – 17ª – SEMANA DEL T. O. – C – San Asprenato de Nápoles




3 de AGOSTO – SÁBADO –
17ª – SEMANA DEL T. O. – C –

Lectura del libro del Levítico (25,1.8-17):

El Señor habló a Moisés en el monte Sinaí:
«Haz el cómputo de siete semanas de años, siete por siete, o sea cuarenta y nueve años.
A toque de trompeta darás un bando por todo el país, el día diez del séptimo mes. El día de la expiación haréis resonar la trompera por todo vuestro país.
Santificaréis el año cincuenta y promulgaréis la manumisión en el país para todos sus moradores. Celebraréis jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y retornará a su familia.
El año cincuenta es para vosotros jubilar; no sembraréis ni segaréis el grano de ricio ni cortaréis las uvas de cepas bordes. Porque es jubileo; lo considerarás sagrado. Comeréis de la cosecha de vuestros campos.
En este año jubilar cada uno recobrará su propiedad. Cuando realices operaciones de compra y venta con alguien de tu pueblo, no lo perjudiques. Lo que compres a uno de tu pueblo se tasará según el número de años transcurridos desde el jubileo. Él a su vez te lo cobrará según el número de cosechas anuales: cuantos más años falten, más alto será el precio; cuantos menos, menor será el precio. Porque él te cobra según el número de cosechas.
Nadie perjudicará a uno de su pueblo. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor, vuestro Dios.»

Palabra de Dios
Salmo: 66

R/. oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R/.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R/.
La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe. R/.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,1-12):

En aquel tiempo, el rey Herodes oyó lo que contaban de Jesús, y dijo a sus cortesanos:
«Es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas».
Es que Herodes había apresado a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de su hermano Filipo, porque Juan le decía que no le estaba permitido tenerla por mujer. Y aunque quería quitarle la vida, tenía miedo a la gente, porque creían que Juan era un profeta.
El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías bailó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera.
Ella, aconsejada por su madre, le dijo:
«Dame, ahora mismo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por no quedar mal con los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó degollar a Juan en la cárcel.
Trajeron, pues, la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.
Después vinieron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo, lo sepultaron, y luego fueron a avisarle a Jesús.

Palabra del Señor

1.  Los especialistas en el estudio de los evangelios, están de acuerdo en que la
fuente de donde Mateo toma este episodio es Mc 6, 14-29. (U. Luz). Pero Mateo abrevió el relato.
En todo caso, lo que queda patente es que Juan y Jesús tenían los mismos enemigos. Así aparece en Mt 3, 7; 11, 18 s; 21, 23. 32.
Los dos fueron grandes profetas, que se apartaron de la religión oficial. Cosa que es patente en el caso de Juan cuyo padre era un sacerdote del Templo. Pero él se alejó de aquella "profesión" y se fue al desierto solitario. Para prepararse con vistas a su misión de preparar la aparición de Jesús, el Mesías.
Juan y Jesús fueron hombres libres, que hablaron con libertad y dijeron lo que tenían que decir. Eso les costó a los dos el mismo final: la muerte violenta de los poderes dominantes.

2.  Limitándonos al caso de Juan, su proyecto de vida le llevó a denunciar la
vida de corrupción y escándalo en que vivía el rey. Lo que le costó la cárcel y la vida.
Es duro vivir con coherencia y hablar con libertad en una sociedad escandalosamente corrupta.  Porque si uno pretende ser coherente, por eso
mismo se ve enfrentado a elegir entre la coherencia o la mala conciencia.
La coherencia implica no callar. Porque, en tales condiciones, el silencio es
complicidad con los corruptos.  Que es lo que hace posible que el mal se perpetúe.  Es un hecho que la corrupción (política, económica, religiosa...) se perpetúa   mediante el silencio de las personas de orden, es decir, gracias a la bondad de las buenas personas.
El día en que los sumisos dicen "¡Basta!", ese día la corrupción se deshace como la sal en el agua.
Quienes más ayudan a la corrupción   son los "buenos silenciosos", los "prudentes", que son, en definitiva, los "cobardes" disimulados de honestos.

3.  Los poderosos usan y abusan de su poder porque hay "prudentes" que prefieren pasar por gente equilibrada, antes que crearse (o crear) complicaciones ante los poderes públicos.
El asesinato de Juan Bautista es una buena lección de honradez ética y de desvergüenza política, ambas cosas.

San Asprenato de Nápoles


En Nápoles, de la Campania, san Asprenato, primer obispo de la ciudad (s. II/III)..

Breve Biografía

Muchos napolitanos, por la gran devoción para el patrón principal de la ciudad san Genaro y de su espectacular milagro anual de la licuefacción de la sangre, ha olvidado o hasta ignoran que el primer obispo de la naciente comunidad cristiana de Nápoles fue san Asprenato, mientras san Genaro fue obispo de Benevento y mártir en Pozzuoli en las proximidades de Nápoles.
De san Asprenato se sabe que vivió entre finales del siglo I y principios del siglo II, época en que los más recientes estudios arqueológicos, fijan los principios de la Iglesia napolitana, y como confirmación de esto, se sabe que el nombre Asprenato fue muy popular en el período de la república y en los primeros tiempos del imperio romano, luego cayó en desuso.
Varios antiguos documentos comprendidos en el famoso Calendario Marmóreo de Nápoles certifican su existencia durante los mandatos de los emperadores Trajano y a Adriano y fijan en veintitrés años la duración de su episcopado.
De su vida no se sabe nada cierto, pero una antiquísima leyenda repetida con modificaciones en textos posteriores, cuenta que san Pedro, fundada la Iglesia de Antioquía, se encaminó hacia Roma con algunos discípulos, pasó por Nápoles, aquí encontró una viejecita enferma (identificada luego como santa Cándida La Anciana), quien prometió adherirse a la nueva fe si se curaba.
Pedro hace una oración pidiendo la sanación, a lo que los discípulos de Antioquía contestaron con ¡Amén!, Cándida se sanó, y encomienda cure también a un amigo suyo llamado Asprenato enfermo desde hace tiempo y que si lo curara también ciertamente se convertiría.
En este instante Pedro también intercede y logra que sea curado, y luego de catequizarlo, lo bautiza. El cristianismo vivía una rápida difusión en Nápoles, y cuando Pedro decidió retomar el viaje hacia Roma, consagro a Asprenato como obispo.
Él hizo construir el oratorio de Santa María del Principio sobre que surgirá la basílica de santa Restituta y fundó la iglesia de san Pedro en Aram donde todavía hoy se conserva el altar sobre el que el apóstol celebró el Sacrificio.
El santo obispo murió rico en méritos, y varios milagros fueron conseguidos por su intercesión; su cuerpo fue llevado al oratorio de santa María del Principio, algunos estudios más recientes dicen que las reliquias están en las catacumbas de san Genaro, en cuyas alas superiores están las imágenes, no bien conservadas, de los primeros 14 obispos napolitanos.
Después de san Genaro es el segundo de los 47 santos protectores de Nápoles, cuyos bustos de plata son custodiados en la capilla del tesoro de san Genaro en la Catedral (el Duomo), aquí también esta conservado el bastón con el que san Pedro lo curó.
En la ciudad, en épocas diferentes, fueron elegidas dos iglesias en su honor y una capilla le es dedicada en la antiquísima basílica de santa Restituta.
Es invocado para calmar la jaqueca, su fiesta litúrgica es recordada en el Martirologio Romano y en el Calendario Marmóreo al 3 de agosto.

Fuente: Santiebeati.it

jueves, 1 de agosto de 2019

Párate un momento: El Evangelio del dia 2 de AGOSTO – VIERNES – 17ª – SEMANA DEL T. O. – C – Nuestra Señora de los Ángeles



2 de AGOSTO – VIERNES –
17ª – SEMANA DEL T. O. – C –

 Lectura del libro del Levítico (23,1.4-11.15-16.27.34b-37):

El Señor dijo a Moisés:
«Estas son las festividades del Señor, en las que convocarán a asambleas litúrgicas.
El día catorce del primer mes, al atardecer, es la fiesta de la Pascua del Señor.
El día quince del mismo mes es la fiesta de los panes sin levadura, dedicada al Señor. Comerán panes sin levadura durante siete días.
El primer día de éstos se reunirán en asamblea litúrgica y no harán ningún trabajo. Los siete días harán ofrendas al Señor. El día séptimo se volverán a reunir en asamblea litúrgica y no harán ningún trabajo de siervos».
El Señor volvió a hablar a Moisés y le dijo:
«Di a los israelitas: Cuando entren en la tierra que yo les voy a dar y recojan la cosecha, le llevarán la primera gavilla al sacerdote, quien la agitará ritualmente en presencia del Señor, el día siguiente al sábado para que sea aceptada.
Pasadas siete semanas completas, contando desde el día siguiente al sábado en que lleven la gavilla para la agitación ritual, hasta el día siguiente al séptimo sábado, es decir, a los cincuenta días, harán una nueva ofrenda al Señor. El día diez del séptimo mes es el día de la expiación. Se reunirán en asamblea litúrgica, harán penitencia y presentarán una ofrenda al Señor.
El día quince de este séptimo mes comienza la fiesta de los Campamentos, dedicada al Señor, y dura siete días. El primer día se reunirán en asamblea litúrgica. No harán trabajos serviles. Los siete días harán ofrendas al Señor. El octavo día volverán a reunirse en asamblea litúrgica y a hacer una ofrenda al Señor. Es día de reunión religiosa solemne. No harán trabajos serviles.
Estas son las festividades del Señor, en las que se reunirán en asamblea litúrgica y ofrecerán al Señor oblaciones, holocaustos y ofrendas, sacrificios de comunión y libaciones, según corresponde a cada día».

Palabra de Dios

Salmo: 80

R/. Aclamemos al Señor, nuestro Dios

Entonemos un canto
al son de las guitarras y del arpa.
Que suene la trompeta en esta fiesta
que conmemora nuestra alianza. R/.
Porque ésta es una ley en Israel,
es un precepto que el Dios de Jacob
estableció para su pueblo,
cuando lo rescató de Egipto. R/.
«No tendrás otro Dios fuera de mí
ni adorarás a dioses extranjeros.
Pues yo, el Señor, soy el Dios tuyo,
el que te sacó de Egipto, tu destierro». R/.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (13,54-58):

En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban:
«¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos?
¿No es el hijo del carpintero?
¿No es María su madre, y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?
¿No viven entre nosotros todas sus hermanas?
¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?»
Y se negaban a creer en él.
Entonces Jesús les dijo:
«Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa».
Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos.

Palabra del Señor

1.  Sin duda alguna, Jesús se dirigía a Nazaret, como indica Marcos en el relato
paralelo (Mc 6, 1-6). Un pueblo sin importancia, del que no cabía esperar   que de allí viniera a este mundo nadie importante (Jn 1,46). Además, en una aldea así, Jesús se situaba entre la gente más baja en la escala social.
En este evangelio se hace referencia a su padre, a su madre y a sus hermanos. Y los vecinos están de acuerdo en que aquel pobre artesano (tékton) no tenía ni formación, ni cualidades demostradas, para ser una persona que pudiera destacar. Por eso, la pregunta lógica: ¿de dónde saca todo eso?
2.  A los parientes y vecinos no les cabía en la cabeza que un hijo de aquella
familia pudiera ser un personaje que hablaba con éxito a la gente y en público.
Todo aquello, a los vecinos del pueblo y a sus parientes les resultaba escandaloso.
¿Por qué el escándalo?
Porque, para un israelita piadoso, de Dios solo podía hablar quien tuviera   formación intelectual y la preparación debida para ello. Y los nazarenos sabían que Jesús no tenía tal formación, ni había   hecho estudios, ni se había preparado en una escuela de rabinos competentes.  
De la gente vulgar y sin títulos adecuados, ¿cómo se podía esperar que saliera una palabra creíble sobre Dios, sobre la ley o sobre la religión?

3.  Los vecinos de Nazaret pensaban en lo que estaban presenciando, desde "la lógica de la religión" que habían aprendido.
Pero, por lo visto, no tenían ni idea de "la lógica del Evangelio" que Jesús enseñaba. Y, si es que hablamos de la lógica del Evangelio, ya nos estamos refiriendo a otra cosa, que tiene que ver poco con la sabiduría del orden presente de este mundo.  Jesús había dicho que las cosas de Dios están escondidas a los sabios y entendidos. Y, por el contrario, quienes las conocen son la gente sencilla (Mt 11, 25).
Es la sorprendente sabiduría de los pequeños, los sin importancia, los nadies, esos son los que contagian lo que Jesús transmitía.
- ¿Y por qué los más simples son los
que aciertan con lo que Jesús comunicaba?  Porque lo que Jesús vio que todos más necesitamos, no son saberes   humanos, sino humanidad, bondad, integridad propia de personas de una pieza. Esto no les cabe en la cabeza a los que aspiran a títulos, saberes y cargos. Solo es entendible para los que anhelan ser profundamente humanos. Esos son los que dan con el Dios de Jesús.

Nuestra Señora de los Ángeles 


La Virgen María es la Madre de Jesucristo. Por esta razón, ha sido venerada siempre como la criatura más excelsa, por encima de todos los Santos y de los Ángeles. Por ser Madre de Dios es justamente Reina y Señora de los Ángeles.

En este mes de agosto, celebramos la gran Solemnidad de la Asunción. Jesús, Quien resucitó de entre los muertos y ascendió a su Padre por su propio Poder, asumió a María a los cielos. Por su grandiosa santidad y pureza, Nuestro Señor le dijo a su madre: "Levántate, amada mía, hermosa mía, y vente." (Cantar de los Cantares 2:10). Cuán llenos de júbilo y gozo deben haber estado todos los ciudadanos del Reino de los Cielos cuando dieron la bienvenida a la Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa de Dios Espíritu Santo.

Dicen que, en el momento de la Asunción, los Nueve Coros de Ángeles no podían detener su alegría. Todos proclamaban el esplendor y la gloria de su Reina. Ya que no sólo es María la Reina de Todos los Corazones y la Reina de Todos los Santos, ¡Nuestra Señora es también la Reina de todos los Ángeles!  La solemnidad de Nuestra Señora de los Ángeles se celebra el 2 de Agosto. Es apropiado que la fiesta de la Asunción, Coronación y Nuestra Señora de los Angeles sean en el mismo mes, ya que son íntimamente unidas. Nuestra Señora de los Angeles es una fiesta muy especial para mí y para nuestra comunidad. Nuestro Monasterio lleva el nombre de la primera Iglesia de la orden Franciscana –Nuestra Señora de los Angeles o Porciúncula.
Cuando San Francisco oye de Nuestro Señor esas palabras famosas: "Francisco, ve y repara mi iglesia, que se está cayendo en ruinas", él inmediatamente comenzó a reconstruir la Porciúncula. Esta pequeña Iglesia construida en honor de Nuestra Señora de los Angeles tomó un lugar especial en el corazón de San Francisco. Él dijo a sus frailes: " Hijos míos, asegúrense de nunca abandonar este lugar. Si ustedes son llevados fuera en una vía, vuelvan por la otra, ya que este sitio es verdaderamente santo y la morada de Dios. Aquí cuando éramos pocos, el Altísimo nos aumentó en número. Aquí Él iluminó nuestra sabiduría, y aquí Él inflamó nuestra voluntad con el fuego de Su Amor. Quienquiera que ore aquí con un espíritu lleno de devoción obtendrá lo que pida, mas quien ofenda este lugar será castigado fuertemente. Así que, hijos míos, consideren este lugar de Dios como digno de todo honor, y con todos sus corazones y con una voz regocijante den gloria y gracias al Señor en este lugar".
El amor de San Francisco por esta pequeña Iglesia y por nuestra Señora obviamente no termina aquí. Es más, él va donde el Santo Padre a pedir por una Indulgencia especial: "Santo Padre, si a usted le complace, desearía que, ya que tantas bendiciones Dios a otorgado y seguirá otorgando en este lugar, todos los que asistan a él con un corazón arrepentido y confesado, obtengan una indulgencia plenaria por todos sus pecados, para que así no tengan que pagar más por sus consecuencias."
La Indulgencia de la Porciúncula está disponible a todos los fieles el 2 de Agosto. Los requisitos para esta indulgencia especial son:
1) Visitar una Iglesia,
2) Recitar un Padre Nuestro por el Santo Padre,
3) Recitar un Credo por el Santo Padre.
San Francisco, en su petición, hizo una clara referencia a la contrición y al sacramento de la reconciliación (que debe ser recibida 8 días antes o después del 2 de Agosto). Verdaderamente, tenemos que estar arrepentidos de nuestros pecados, ya que es por medio de la contrición y de la penitencia necesaria que nuestro apego al pecado disminuye. La Indulgencia de la Purciúncula es un gran acto de la Bondad y Misericordia de Nuestro Señor.
La Misericordia de nuestro Señor es demasiado inmensa para medirla y su amor demasiado profundo para descifrarlo. Él hasta nos dio a Su Madre como Intercesora con Jesús y como nuestra Abogada. Familia, no dejen pasar este día sin dar gracias a Dios por Su generosidad y cuidado. Mantengan sus ojos fijos en el cielo cuando los quehaceres de cada día sean una carga y recuerden que todos estamos llamados a unirnos un día en el Cielo con la Santísima Trinidad, Nuestra Señora y todos los Santos. ¡Piensen a menudo en Nuestra Señora, quien es la Reina de los Angeles y la Reina de VUESTRO corazón! ¡Los amo familia mía!

Fuente: EWTN.com