miércoles, 26 de febrero de 2020

Párate un momento: El Evangelio del dia 28 DE FEBRERO – VIERNES DESPUÉS CENIZA – A – SANTOS MÁRTIRES DE ALEJANDRIA





28 DE FEBRERO –
VIERNES DESPUÉS CENIZA – A –
SANTOS MÁRTIRES DE ALEJANDRIA

 Lectura del libro de lsaías (58,1-9a):

ESTO dice el Señor Dios:
«Grita a pleno pulmón, no te contengas; alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados.
Consultan mi oráculo a diario,
desean conocer mi voluntad.
Como si fuera un pueblo que practica la justicia y no descuida el mandato de su Dios, me piden sentencias justas, quieren acercarse a Dios.
“¿Para qué ayunar, si no haces caso; mortificarnos, si no te enteras?”
En realidad, el día de ayuno hacéis vuestros negocios y apremiáis a vuestros servidores;
ayunáis para querellas y litigios,
y herís con furibundos puñetazos.
No ayunéis de este modo, si queréis que se oiga vuestra voz en el cielo.
¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco,
acostarse sobre saco y ceniza?
¿A eso llamáis ayuno, día agradable al Señor?
Este es el ayuno que yo quiero:
soltar las cadenas injustas,
desatar las correas del yugo,
liberar a los oprimidos,
quebrar todos los yugos,
partir tu pan con el hambriento,
hospedar a los pobres sin techo,
cubrir a quien ves desnudo
y no desentenderte de los tuyos.
Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor y te responderá; pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”».

Palabra de Dios

Salmo: 50,3-4.5-6a.18-19

R/. Un corazón quebrantado y humillado,
tú, Dios mío, no lo desprecias

V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

V/. Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad en tu presencia. R/.

V/. Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,14-15):

EN aquel tiempo, os discípulos de Juan se le acercan a Jesús, preguntándole:
«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?».
Jesús les dijo:
«¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán».

Palabra del Señor

1. Los tres evangelios sinópticos establecen, con claridad y fuerza, la contraposición entre Jesús y Juan Bautista. Juan fue un asceta del desierto, mientras que Jesús vivió entre la gente y con la gente. El proyecto de vida de los ascetas del desierto fue siempre la propia santificación. Mientras que el proyecto de
vida de Jesús fue, en todo momento, la felicidad de los demás.
Por esto, mientras que Juan Bautista centró su predicación en la condena del pecado y de los pecadores, Jesús centró su predicación y su actividad en tres cosas capitales:
a) La salud de las personas (curaciones de enfermos).
b) La comida compartida con toda clase de ciudadanos, especialmente los pobres y los pecadores.
c) Las mejores relaciones interpersonales incluso con enemigos, extranjeros y excluidos.

2.  El ayuno es privación, castigo del propio cuerpo, aproximación a la muerte.
El problema que esto plantea es que, si eso se hace para agradar a Dios o para buscar a Dios, tal cosa nos vendría a decir que creemos en un Dios que, no solo tolera, sino que incluso busca y quiere y hasta se complace en el dolor y la muerte de los seres humanos.
Por tanto, el Evangelio no da pie, ni sirve como fundamento, para utilizar a Dios y la voluntad de Dios, como justificante de una vida sacrificada, humillada y dura, que solo sirve para tranquilizar la propia conciencia, sin resolver los problemas más serios que plantea la vida.

3.  La frase final, que de alguna manera pretende justificar la práctica del ayuno, proviene seguramente de grupos o pequeñas comunidades de cristianos que se empeñaban   en mantener el ayuno como práctica de la Iglesia. Pero no pasa de eso.
Si la Iglesia quiere ser fiel a lo que fue la vida y las enseñanzas de Jesús, se tendrían que abandonar definitivamente prácticas y tradiciones, como la del ayuno, que no se puede explicar o justificar desde el Evangelio.

SANTOS MÁRTIRES DE ALEJANDRÍA


Conmemoración de muchísimos santos mártires en Alejandría de Egipto, que, en tiempos del emperador Teodosio, con el aumento del número de cristianos fueron capturados por los fieles de Serapis y, rechazaron con firmeza adorar su ídolo, fueron cruelmente masacrados. c. 392.
Teófilo, arzobispo de Alejandría, obtuvo un rescripto del emperador Teodosio, por el cual le autorizaba a convertir el templo de Dionisio en una iglesia cristiana. Esto produjo motines que trajeron en consecuencia la muerte de mucha gente. Los rebeldes hicieron su cuartel general en el gran templo de Serapis, desde donde hacían sus correrías y se apoderaban de los cristianos, a quienes inducían a ofrecer sacrificios a Serapis; los que se negaban sufrían una muerte cruel.
El emperador manifestó admiración por aquellos que habían recibido la corona del martirio. Para honrar más su gloriosa muerte, perdonó a los asesinos, pero ordenó que todos los templos paganos en Egipto fueran destruidos. Cuando se supo esto en Alejandría, los paganos abandonaron el templo de Serapis, derribaron el ídolo y lo quemaron. Se le había hecho creer al pueblo que, al ser tocado el ídolo, el cielo se vendría abajo y la tierra sería un caos.
Tan pronto como vieron que nada de esto sucedía, muchos de los paganos abrazaron el cristianismo. Dos iglesias fueron construidas sobre el templo de Serapis, uno de los monumentos más grandes del mundo antiguo.


Párate un momento: El Evangelio del dia 27 DE FEBRERO – JUEVES DESPUÉS CENIZA – A – SAN GABRIEL DE LA DOLOROSA, religioso






27 DE FEBRERO –
JUEVES DESPUÉS CENIZA – A –
SAN GABRIEL DE LA DOLOROSA, religioso

    Lectura del libro del Deuteronomio (30,15-20):

MOISÉS habló al pueblo, diciendo:
«Mira: hoy pongo delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Pues yo te mando hoy amar al Señor, tu Dios, seguir sus caminos, observar sus preceptos, mandatos y decretos, y así vivirás y crecerás y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para poseerla.
Pero, si tu corazón se aparta y no escuchas, si te dejas arrastrar y te postras ante otros dioses y les sirves, yo os declaro hoy que moriréis sin remedio; no duraréis mucho en la tierra adonde tú vas a entrar para tomarla en posesión una vez pasado el Jordán.
Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra. Pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, para que viváis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra que juró dar a tus padres, Abrahán, Isaac y Jacob».

Palabra de Dios

Salmo: 1

R/. Dichoso el hombre
que ha puesto su confianza en el Señor

V/. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.

V/. Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

V/. No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,22-25):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».
Entonces decía a todos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?».

Palabra del Señor

1. Aquí se recoge el primer anuncio de la pasión y muerte que le esperaba a Jesús. Esta fue la primera vez que el mismo Jesús dijo de antemano el final dramático que iba a tener su vida. Este hecho es tan importante, que los tres
evangelios sinópticos reproducen lo que Jesús les dijo a sus compañeros más cercanos.
La forma de vida que Jesús había asumido, los conflictos frecuentes entre Jesús y los dirigentes religiosos de Israel y, sobre todo, las consecuencias que este enfrentamiento iba a tener, todo eso terminó siendo central, no solo en la vida de Jesús y de los discípulos, sino sobre todo en la historia de la humanidad.

2. A continuación, Jesús hace un llamamiento general al "seguimiento', que lleva directamente al mismo final que acababa de anunciar.
Aquí es fundamental tener presente que el "seguimiento" consiste en asumir el mismo proyecto y la misma forma de vida que llevó Jesús. Lo cual quiere decir, entre otras cosas, que el "seguimiento" es constitutivo de la Cristología.
Es decir, se trata de comprender que a Jesús solamente se le puede conocer, se puede saber lo que significa y representa, no mediante el "estudio", sino "compartiendo" su forma y su proyecto de vida.

3. Todo esto nos viene a decir que, es demasiado frecuente el hecho de que no conocemos a Jesús, no sabemos lo que realmente representa para la humanidad, para cada ser humano, para nuestras vidas y nuestro futuro. A Jesús no nos acercamos, ni le conocemos, mediante el sufrimiento y los conflictos.
A Jesús lo conocemos tomando en serio su proyecto de una vida honrada, misericordiosa, honesta, de buenas personas. A Jesús no lo encontramos en la religiosidad, sino en la lucha por la libertad, la justicia, la igualdad, la defensa de los más débiles y los que más sufren. En esto está la clave del Evangelio.

SAN GABRIEL DE LA DOLOROSA, religioso

El 1 El primero de marzo de 1838 nació en el pueblecito de Asís (Italia) un niño llamado Francisco que, como el famoso fundador de los franciscanos, llegó a ser santo. Era el undécimo de trece hermanos y quedó huérfano de madre a los cuatro años.
Francisco (que tomó más tarde como nombre religioso Gabriel de la Dolorosa) tenía un "temperamento suave, jovial, insinuante, decidido y generoso, poseía también un corazón sensible y lleno de afectividad... Era de palabra fácil apropiada, inteligente, amena y llena de una gracia que sorprendía..." De estatura más bien alta (medía 1,70 metros), tenía "buena voz, era ágil y bien formado" (ib.).
 Con su familia se trasladó a Spoleto donde, como el otro Francisco, era un líder de los jóvenes. Allí fue a la escuela de los hermanos de las Escuelas Cristianas, y al liceo clásico con los jesuitas. Le agradaba mucho el canto, y consiguió premios en poesía latina y en las veladas teatrales.  Era un joven dinámico, con una gran pasión por su fe cristiana. En su habitación había colocado una escultura de la Piedad para su veneración íntim .
Cuando iba al teatro Meliso con su padre, muchas veces salía a escondidas para ir a rezar bajo el pórtico de la catedral, que estaba muy cerca; después regresaba antes de que concluyera la función para salir con los demás espectadores. Algunas veces usaba cilicio y se sabe que en una ocasión rechazó las proposiciones deshonestas de un libertino, amenazándole con una navaja.

Interviene la Virgen María
El 22 de agosto de 1856 estaba asistiendo a la procesión de la "Santa Icone", una imagen mariana venerada en Spoleto, cuando la Virgen María le habló al corazón para invitarle con apremio: "Tú no estás llamado a seguir en el mundo. ¿Qué haces, pues, en él? Entra en la vida religiosa". El 10 de septiembre de 1856 entró en el noviciado pasionista de Morrovalle (Macerata) y tomó el nombre religioso de Gabriel. Tenía solo 18 años. Su entrega fue con todo su corazón y en la vida religiosa encontró su felicidad: "La alegría y el gozo que disfruto dentro de estas paredes son indecibles". Sus mayores amores eran Jesús Crucificado, la Eucaristía y la Virgen María.

Muerte
En el convento de Isola, cuando los primeros rayos del sol entraban por la ventana de su Ex-voto celda en la mañana del 27 de febrero de 1862, Gabriel, sumido en éxtasis de amor y rodeado por los religiosos que lloraban junto a su lecho, abandonó la tierra y fue al cielo, invitado por la Virgen María.
Treinta años más tarde, El 17 de octubre de 1892, se iniciaron los trámites para inscribirlo entre los santos ya que la devoción de los fieles y los milagros que realizaba eran muchos.
Fue canonizado por Benedicto XV en 1920.
Declarado copatrón de la juventud católica italiana, 1926
Patrón principal de Abruzo en 1959.



lunes, 24 de febrero de 2020

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2020


Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2020


«En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5,20)

Queridos hermanos y hermanas:
El Señor nos vuelve a conceder este año un tiempo propicio para prepararnos a celebrar con el corazón renovado el gran Misterio de la muerte y resurrección de Jesús, fundamento de la vida cristiana personal y comunitaria. Debemos volver continuamente a este Misterio, con la mente y con el corazón. De hecho, este Misterio no deja de crecer en nosotros en la medida en que nos dejamos involucrar por su dinamismo espiritual y lo abrazamos, respondiendo de modo libre y generoso.

El Misterio pascual, fundamento de la conversión
La alegría del cristiano brota de la escucha y de la aceptación de la Buena Noticia de la muerte y resurrección de Jesús: el kerygma. En este se resume el Misterio de un amor «tan real, tan verdadero, tan concreto, que nos ofrece una relación llena de diálogo sincero y fecundo» (Exhort. ap. Christus vivit, 117). Quien cree en este anuncio rechaza la mentira de pensar que somos nosotros quienes damos origen a nuestra vida, mientras que en realidad nace del amor de Dios Padre, de su voluntad de dar la vida en abundancia (cf. Jn 10,10). En cambio, si preferimos escuchar la voz persuasiva del «padre de la mentira» (cf. Jn 8,45) corremos el riesgo de hundirnos en el abismo del sinsentido, experimentando el infierno ya aquí en la tierra, como lamentablemente nos testimonian muchos hechos dramáticos de la experiencia humana personal y colectiva.
Por eso, en esta Cuaresma 2020 quisiera dirigir a todos y cada uno de los cristianos lo que ya escribí a los jóvenes en la Exhortación apostólica Christus vivit: «Mira los brazos abiertos de Cristo crucificado, déjate salvar una y otra vez. Y cuando te acerques a confesar tus pecados, cree firmemente en su misericordia que te libera de la culpa. Contempla su sangre derramada con tanto cariño y déjate purificar por ella. Así podrás renacer, una y otra vez» (n. 123). La Pascua de Jesús no es un acontecimiento del pasado: por el poder del Espíritu Santo es siempre actual y nos permite mirar y tocar con fe la carne de Cristo en tantas personas que sufren.
Urgencia de conversión
Es saludable contemplar más a fondo el Misterio pascual, por el que hemos recibido la misericordia de Dios. La experiencia de la misericordia, efectivamente, es posible sólo en un «cara a cara» con el Señor crucificado y resucitado «que me amó y se entregó por mí» (Ga 2,20). Un diálogo de corazón a corazón, de amigo a amigo. Por eso la oración es tan importante en el tiempo cuaresmal. Más que un deber, nos muestra la necesidad de corresponder al amor de Dios, que siempre nos precede y nos sostiene.
De hecho, el cristiano reza con la conciencia de ser amado sin merecerlo. La oración puede asumir formas distintas, pero lo que verdaderamente cuenta a los ojos de Dios es que penetre dentro de nosotros, hasta llegar a tocar la dureza de nuestro corazón, para convertirlo cada vez más al Señor y a su voluntad.
Así pues, en este tiempo favorable, dejémonos guiar como Israel en el desierto (cf. Os 2,16), a fin de poder escuchar finalmente la voz de nuestro Esposo, para que resuene en nosotros con mayor profundidad y disponibilidad. Cuanto más nos dejemos fascinar por su Palabra, más lograremos experimentar su misericordia gratuita hacia nosotros. No dejemos pasar en vano este tiempo de gracia, con la ilusión presuntuosa de que somos nosotros los que decidimos el tiempo y el modo de nuestra conversión a Él.
La apasionada voluntad de Dios de dialogar con sus hijos
El hecho de que el Señor nos ofrezca una vez más un tiempo favorable para nuestra conversión nunca debemos darlo por supuesto. Esta nueva oportunidad debería suscitar en nosotros un sentido de reconocimiento y sacudir nuestra modorra. A pesar de la presencia —a veces dramática— del mal en nuestra vida, al igual que en la vida de la Iglesia y del mundo, este espacio que se nos ofrece para un cambio de rumbo manifiesta la voluntad tenaz de Dios de no interrumpir el diálogo de salvación con nosotros. En Jesús crucificado, a quien «Dios hizo pecado en favor nuestro» (2 Co 5,21), ha llegado esta voluntad hasta el punto de hacer recaer sobre su Hijo todos nuestros pecados, hasta «poner a Dios contra Dios», como dijo el papa Benedicto XVI (Enc. Deus caritas est, 12). En efecto, Dios ama también a sus enemigos (cf. Mt 5,43-48).
El diálogo que Dios quiere entablar con todo hombre, mediante el Misterio pascual de su Hijo, no es como el que se atribuye a los atenienses, los cuales «no se ocupaban en otra cosa que en decir o en oír la última novedad» (Hch 17,21). Este tipo de charlatanería, dictado por una curiosidad vacía y superficial, caracteriza la mundanidad de todos los tiempos, y en nuestros días puede insinuarse también en un uso engañoso de los medios de comunicación.
Una riqueza para compartir, no para acumular sólo para sí mismo
Poner el Misterio pascual en el centro de la vida significa sentir compasión por las llagas de Cristo crucificado presentes en las numerosas víctimas inocentes de las guerras, de los abusos contra la vida tanto del no nacido como del anciano, de las múltiples formas de violencia, de los desastres medioambientales, de la distribución injusta de los bienes de la tierra, de la trata de personas en todas sus formas y de la sed desenfrenada de ganancias, que es una forma de idolatría.
Hoy sigue siendo importante recordar a los hombres y mujeres de buena voluntad que deben compartir sus bienes con los más necesitados mediante la limosna, como forma de participación personal en la construcción de un mundo más justo. Compartir con caridad hace al hombre más humano, mientras que acumular conlleva el riesgo de que se embrutezca, ya que se cierra en su propio egoísmo. Podemos y debemos ir incluso más allá, considerando las dimensiones estructurales de la economía. Por este motivo, en la Cuaresma de 2020, del 26 al 28 de marzo, he convocado en Asís a los jóvenes economistas, empresarios y change-makers, con el objetivo de contribuir a diseñar una economía más justa e inclusiva que la actual. Como ha repetido muchas veces el magisterio de la Iglesia, la política es una forma eminente de caridad (cf. PÍO XI, Discurso a la FUCI, 18 diciembre 1927). También lo será el ocuparse de la economía con este mismo espíritu evangélico, que es el espíritu de las Bienaventuranzas.
Invoco la intercesión de la Bienaventurada Virgen María sobre la próxima Cuaresma, para que escuchemos el llamado a dejarnos reconciliar con Dios, fijemos la mirada del corazón en el Misterio pascual y nos convirtamos a un diálogo abierto y sincero con el Señor. De este modo podremos ser lo que Cristo dice de sus discípulos: sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5,13-14).
Francisco
Roma, junto a San Juan de Letrán, 7 de octubre de 2019
Memoria de Nuestra Señora, la Virgen del Rosario

Párate un momento: El Evangelio del dia 26 DE FEBRERO – MIÉRCOLES DE CENIZA – A – SAN NECTOR




26 DE FEBRERO –
MIÉRCOLES DE CENIZA – A –


Lectura de la profecía de Joel (2,12-18):

AHORA —oráculo del Señor—,
convertíos a mí de todo corazón,
con ayunos, llantos y lamentos;
rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos,
y convertíos al Señor vuestro Dios,
un Dios compasivo y misericordioso,
lento a la cólera y rico en amor,
que se arrepiente del castigo.
¡Quién sabe si cambiará y se arrepentirá
dejando tras de sí la bendición,
ofrenda y libación
para el Señor, vuestro Dios!
Tocad la trompeta en Sion,
proclamad un ayuno santo,
convocad a la asamblea,
reunid a la gente,
santificad a la comunidad,
llamad a los ancianos;
congregad a los muchachos
y a los niños de pecho;
salga el esposo de la alcoba
y la esposa del tálamo.
Entre el atrio y el altar
lloren los sacerdotes,
servidores del Señor,
y digan:
«Ten compasión de tu pueblo, Señor;
no entregues tu heredad al oprobio
ni a las burlas de los pueblos».
¿Por qué van a decir las gentes:
«Dónde está su Dios»?
Entonces se encendió
el celo de Dios por su tierra
y perdonó a su pueblo.

Palabra de Dios
Salmo: 50,3-4.5-6a.12-13.14.17

R/. Misericordia, Señor: hemos pecado

V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

V/. Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad en tu presencia. R/.

V/. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

V/. Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R/.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5,20–6,2):

HERMANOS:
Actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.
Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él.
Y como cooperadores suyos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Pues dice:
«En el tiempo favorable te escuché, en el día de la salvación te ayudé».
Pues mirad: ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.

Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,1-6.16-18):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.
Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.
Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

Palabra del Señor

1.  El tiempo litúrgico de Cuaresma ha perdido, entre la gran mayoría de la gente, la significación religiosa y sagrada que, durante siglos, ha tenido en los países de tradición cristiana. Es una consecuencia más del hecho cultural la "secularización".
Esto, que llamamos "secularización", es uno de los cambios más importantes que se han producido, en los países más desarrollados, en últimos tiempos. Una de las manifestaciones más claras de la "secularización” consiste en que se difumina, y termina por desaparecer, la distinción y la separación entre "lo sagrado" y "lo profano.
Antiguamente, la Cuaresma era, para los cristianos, algo parecido a lo que es el Ramadán para los musulmanes. Era un tiempo (del miércoles de ceniza hasta la Semana Santa) de rezos y mortificaciones. Porque se pensaba que así nos hacíamos mejores personas y nos
acercábamos a Dios.

2. El evangelio de hoy nos presenta tres actos religiosos importantes:
a) La limosna (relación con los demás).
b) La oración (relación con Dios).
c) El ayuno (relación consigo mismo).
Pues bien, Jesús dice que estas tres cosas se deben hacer de forma que nadie se entere de que somos personas religiosas. Por eso, Jesús insiste en que todo eso se haga "en secreto", ocultamente (en krytptó), o sea de forma que nadie lo vea ni lo note. Porque Dios —el Dios que se nos da a conocer en Jesús— "solamente ve lo oculto", lo que no se advierte y, por tanto, pasa inadvertido. De manera que, cuanto más inadvertido, más lo ve Dios y más se fija Dios en lo que haces.

3.  Por supuesto, aquí se nos recomienda la humildad y la consiguiente fuga de toda forma de ostentación o vanidad infantil. Pero aquí nos enseña Jesús algo mucho más fuerte, más importante. Jesús no quiere que se note nuestra religiosidad, sino nuestra honradez, nuestra honestidad, nuestra generosidad.
Dicho de otra manera y con más claridad: Jesús quiere una religiosidad "laica" y "secular". Una religión que se manifiesta, no en actos religiosos de ostentación, sino en comportamientos honestos, honrados, misericordiosos y de extrema bondad. Incluyendo en esos actos, también la oración, el recurso a Dios, la fe en Dios. Pero que todo eso se note, no en tus exhibiciones religiosas, sino en tu integridad ética.

SAN NECTOR



En Perge, en Panfilia, pasión de san Néstor, obispo de Magido y mártir, que en la persecución bajo el emperador Decio fue condenado por el prefecto de la provincia a morir en una cruz, para que sufriese la misma pena del Crucificado a quien confesaba.

Polio, gobernador de Panfilia y Frigia durante el reinado de Decio, trató de ganarse el favor del emperador, aplicando cruelmente su edicto de persecución contra los cristianos. Néstor, el obispo de Magido, gozaba de gran estima entre los cristianos y los paganos. Aunque comprendió que el martirio no se haría esperar, no pensó en sí mismo, sino en su grey y se dedicó a buscar sitios de refugio para sus fieles, pero él mismo no se ocultó, aguardando tranquilamente su hora. Cuando se hallaba orando, le avisaron que los oficiales de justicia le buscaban. Tras recibir sus respetuosos saludos, el obispo les dijo: «¿Qué os trae por aquí, hijos míos?» Ellos replicaron: «El irenarca y los magistrados de la curia desean veros». San Néstor hizo la señal de la cruz, se cubrió la cabeza y les siguió hasta el foro. Cuando el obispo entró, toda la corte se puso de pie como señal de respeto. Los oficiales le hicieron sentar en un sitial frente a los magistrados. El irenarca le preguntó:
-Señor, ¿estáis al tanto de la orden del emperador?
-Yo sólo conozco la orden del Todopoderoso, no la del emperador- respondió el obispo.
El magistrado replicó:
-Os aconsejo que procedáis con calma para que no tenga yo que condenaros.
Como San Néstor se mostrase inflexible, le amenazó con la tortura, pero el obispo replicó:
-La única tortura que temo es la que Dios pueda infligirme. Puedes estar seguro de que, en el tormento y fuera de él, no dejaré de confesar a Dios.
Contra su voluntad, la corte tuvo que enviarle ante el gobernador. El irenarca le condujo, pues, a Perga. Aunque no tenía amigos en esa ciudad, su fama le había precedido de suerte que los magistrados empezaron por rogarle amable y cortésmente que abjurase de su religión. Néstor se negó con firmeza. Entonces Polio ordenó que le tendiesen en el potro. En tanto que el verdugo le desgarraba con garfios los costados, Néstor cantaba: «En todo tiempo daré gracias al Señor y mi boca no se cansará de alabarle». El juez le preguntó si no se avergonzaba de poner su confianza en un hombre que había muerto crucificado. Néstor contestó:
-Bendita sea entonces mi vergüenza y la de todos los que invocan al Señor.
Polio le dijo:
-      ¿Vas a ofrecer sacrificios, o no?
-      ¿Estás con Cristo o con nosotros?
El mártir replicó:
-Con Cristo ahora y siempre: con Él estoy ahora y con Él estaré eternamente.
Entonces Polio le sentenció a morir crucificado. Desde la cruz, san Néstor exhortó y alentó a los cristianos que le rodeaban. Su muerte fue un verdadero triunfo, pues, cuando el obispo pronunció sus últimas palabras: «Hijos míos, postrémonos y oremos a Dios por Nuestro Señor Jesucristo», cristianos y paganos se arrodillaron a orar, en tanto que el mártir exhalaba el último suspiro.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler»