viernes, 5 de enero de 2018

Párate un momento: El Evangelio del dia 6 ENERO - SÁBADO - LA EPIFANÍA DEL SEÑOR





6 ENERO   - SÁBADO -
LA EPIFANÍA  DEL  SEÑOR

Lectura del libro de Isaías (60,1-6):

¡LEVÁNTATE y resplandece, Jerusalén,
porque llega tu luz; ¡la gloria del Señor amanece sobre ti!
Las tinieblas cubren la tierra,
la oscuridad los pueblos,
pero sobre ti amanecerá el Señor,
y su gloria se verá sobre ti.
Caminarán los pueblos a tu luz,
los reyes al resplandor de tu aurora.
Levanta la vista en torno, mira:
todos ésos se han reunido, vienen hacia ti;
llegan tus hijos desde lejos,
a tus hijas las traen en brazos.
Entonces lo verás, y estarás radiante;
tu corazón se asombrará, se ensanchará,
porque la opulencia del mar se vuelca sobre ti,
y a ti llegan las riquezas de los pueblos.
Te cubrirá una multitud de camellos,
dromedarios de Madián y de Efá.
Todos los de Saba llegan trayendo oro e incienso,
y proclaman las alabanzas del Señor.

Salmo:71

R/. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos dé la tierra.
Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.
En sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R/.
Los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.
Los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
póstrense ante él todos los reyes,
y sírvanle todos los pueblos. R/.
Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (3,2-3a.5-6):

Hermanos:
Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor de vosotros, los gentiles.
Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, y partícipes de la misma promesa en Jesucristo, por el Evangelio.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 1-12
    Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
"¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarle.
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
"En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el Profeta: "Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel".
    Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella y los mandó a Belén diciéndoles:
    "Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo".
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas, lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

1.  La fiesta de la "Epifanía" es la fiesta de la "manifestación". Eso significa el sustantivo griego   epiphaneia, del que se deriva el verbo epiphaino que significa "manifestarse".
Lo que viene a decir que el nacimiento de Jesús es la revelación del esplendor de la presencia de Dios en   este mundo, a los seres humanos de este mundo (P. G. Müller).  Este relato, por tanto, indica que Jesús se manifiesta a todos los pueblos del mundo, representados en los Magos de Oriente. Aquellos Magos eran hombres de otras culturas y practicaban otras religiones.
La salvación, que se manifiesta en Jesús, no se reduce a una cultura (Occidente), ni se limita a una religión (cristianismo). En Jesús, se crea o no se crea en él, la salvación alcanza a todas las culturas y a todas las religiones del mundo.

2. El Evangelio no dice que los Magos de Oriente se convirtieran o cambiaran de religión. Sin duda, aquellos hombres siguieron manteniendo las creencias y
las costumbres que traían de sus países lejanos. Lo lamentable es que la diversidad de culturas y de religiones ha servido más para dividir y enfrentar a los
pueblos y a los humanos que para unirnos a todos. Por eso las religiones han causado tanta violencia.
La fiesta de la "Epifanía" es la fiesta de la "Aceptación" de la diversidad. No podemos abandonar   nuestra propia piel cultural y religiosa. Ni debemos pretender que otros abandonen la suya. Los Magos no se quedaron con Jesús, se volvieron a su cultura y a su religión, y sin embargo la Iglesia venera a los Magos   como santos.

3. El Dios de Jesús no es "excluyente", sino "incluyente.  Porque se define como amor (1 Jn 4, 8.16). Y sabemos que el amor no excluye, sino que une a todo lo que es verdaderamente humano.  Porque Dios, en Jesús, se ha fundido y confundido con lo humano.
El respeto, la tolerancia, la aceptación de las diferencias... he aquí los "regalos de reyes" que más    necesitamos en este mundo tan estremecido y tan roto por tantos enfrentamientos, especialmente los
enfrentamientos religiosos o en los que interviene la religión.

4.  Las costumbres han hecho de este recuerdo de los evangelios, el día de Reyes, una fiesta de regalos, sobre todo los regalos a los niños. Pero también a los adultos. Es el desenfreno de los intereses del comercio, que, mediante la publicidad, maneja nuestros bolsillos y maltrata nuestras economías.  Pero, sobre todo, estas costumbres pueden ser origen, más que de expresiones de cariño, de manifestaciones de intereses con frecuencia inconfesables.
Los cristianos quizá deberíamos repensar    muy en serio este punto capital de nuestros hábitos de conducta, en los que se mezcla lo religioso y otros mecanismos extraños que manejan nuestra vida. Con un regalo despachamos el problema de nuestras relaciones interpersonales. Por ahí no vamos a nada bueno. Todo   eso es un engaño, que disfraza la realidad.

jueves, 4 de enero de 2018

Párate un momento: El Evangelio del dia 5 DE ENERO - VIERNES VÍSPERA DE LA EPIFANÍA San Juan Nepomuceno Neumann





5  DE   ENERO  - VIERNES
VÍSPERA DE LA  EPIFANÍA San Juan Nepomuceno Neumann

Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 43-51
    En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea. Encontró a Felipe y le dice:
    "Sígueme".
Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro.
Felipe encuentra a Natanael y le dice:
"Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los Profetas lo hemos encontrado; a Jesús, hijo de José, de Nazaret".
Natanael le replicó:
"¿De Nazaret puede salir algo bueno?".
Felipe le contestó:
"Ven y verás".
      Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
"Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño. 
Natanael le contesta:
"¿De qué me conoces?".
       Jesús le responde:
"Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi'.
Natanael respondió:
"Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel".
Jesús le contestó:
"¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees?  Has de ver cosas mayores".
Y le añadió: 
"Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre".

1.  La primera decisión firme que tomó Jesús fue irse a Galilea. Judea era la región de los entendidos, de los ricos, los piadosos, los notables.  Galilea era todo lo contrario. Jesús se fue con los peor vistos y los que peor vivían.   Porque es desde dónde ve uno la vida, marca y   determina lo que uno ve en la vida y, sobre todo, cómo ve la realidad.
Como es sabido, este principio es uno de los grandes   temas de la hermenéutica, es decir, es uno de los grandes criterios que regulan la interpretación, no solo de los textos religiosos, sino de nuestra visión y de cómo   entendemos la realidad que nos rodea.  Esto supuesto,
sabemos que, desde los notables y sus pedestales, no se predica el Evangelio, sino la religiosidad sumisa, que es lo que más interesa a los que ven la vida desde la seguridad de los que gozan de buen nombre.
La crisis actual no la ven ni la viven lo mismo los que temen perder el trabajo o que les rebajen el sueldo que quienes saben que no les va a faltar nada importante.  Los religiosos, con su voto de pobreza, no están viviendo la crisis como los millones de trabajadores que temen irse al paro o que no ganan para llegar a fin de mes.
Es evidente que los religiosos no ven la vida como la ven los trabajadores.  No pueden verla igual. Desde   la "seguridad" no se ve la vida como se la ve desde la "inseguridad" y el consiguiente miedo.

2.  En este primer encuentro de los discípulos con Jesús, el IV evangelio sitúa la "confesión de Pedro" (Jn 1, 41; cf. Mt 16, 16). Pero tal confesión, en este
evangelio, la hace Andrés (Jn 1, 40). Y es que la confesión del mesianismo de Jesús no es exclusiva de Pedro, sino que es la afirmación de la fe del "colegio apostólico".  Del que es sucesor el "colegio episcopal". El papado es la cabeza del episcopado.  Lo importante   del Papa es que se trata del obispo de Roma, como dijo el actual papa Francisco cuando apareció, por primera vez, en el balcón central de la plaza de San Pedro, en Roma.

3.  Jesús dice que en él vemos el cielo abierto y a los mensajeros de Dios (los ángeles) subir y bajar sobre él (Gn 28, 11-17). En Jesús, se abre el cielo, es decir, el ámbito de la trascendencia queda patente, lo vemos, lo oímos, lo tocamos, en la inmanencia de un ser humano. A Dios lo vemos y lo conocemos en Jesús. Y en Jesús     aprendemos lo que le gusta y le disgusta a Dios. La voluntad de Dios está en el Evangelio.

San Juan Nepomuceno Neumann

Sacerdote Redentorista, Obispo y fundador de las Hermanas Terciarias Franciscanas
Martirologio Romano: En la ciudad de Filadelfia, del estado de Pensilvania, en los Estados Unidos de Norteamérica, san Juan Nepomuceno Neumann, obispo, de la Congregación del Santísimo Redentor, quien se distinguió por su solicitud a favor de los inmigrantes pobres, ayudándoles con sus consejos y su caridad, así como en la educación cristiana de los niños (1860).
Fecha de canonización: 19 de junio de 1977 por el Papa Paulo VI
Juan Nepomuceno Neumann nació en 1811 en Prachatitz, entonces parte del Imperio Austro-Húngaro, hoy población checa. Juan fue el tercero de una familia de seis hijos. Durante los estudios de filosofía, realizados con los cistercienses, su afición eran las ciencias naturales tanto que pensó en estudiar medicina, pero, motivado por su madre, ingresó al seminario.
En el año 1831, mientras estudiaba teología en el seminario de Budweis se interesó vivamente por las misiones y decidió dedicarse a la evangelización en América.
Habiéndole llegado la hora de la ordenación sacerdotal, su obispo la defirió por tiempo indefinido. En esas circunstancias decidió partir para Estados Unidos, invitado por el obispo de Filadelfia. Desde Budweis escribió a sus padres: “Mi inalterable resolución, hace ya tres años acariciada y ahora próxima a cumplirse, de ir en auxilio de las almas abandonadas, me persuade de que es Dios el que me exige este sacrificio... Yo os ruego, queridos padres, que llevéis con paciencia esta cruz que Dios ha puesto sobre vuestros hombros y los míos.”
Llegó a Nueva York en 1836, siendo ordenado sacerdote ese mismo año en la catedral de San Patricio. Inmediatamente se le destinó a la región de las cataratas del Niágara. Movido por un deseo de mayor entrega a Dios e impresionado por la eficacia del apostolado realizado por los misioneros redentoristas, quienes intentaban establecerse en aquellas tierras, pidió ser admitido en la congregación. Como redentorista ejerció el ministerio sagrado en Baltimore. Fue nombrado sucesivamente vicario del provincial, consejero, y finalmente superior de comunidad, en Filadelfia.
Estando esta ciudad, fue nombrado obispo de Filadelfia. En su labor pastoral, ideó un plan llamado sistema de escuelas parroquiales para dotar a cada parroquia con una escuela católica; en sus ocho años de episcopado se abrieron setenta escuelas. En el centenario de su muerte, celebrado en Pennsylvania en el año 1960, fue reconocido por el Senado como hombre insigne, pionero y promotor del sistema escolar católico de Estados Unidos.
Entre 1854 y 1855 se ausentó de su diócesis para ir a Roma en visita “ad límina”. El 8 de diciembre recibió la gracia de estar presente en la basílica de San Pedro cuando el papa Pío IX proclamó solemnemente el dogma de la Inmaculada Concepción. A él correspondió sostener el libro en el que el Papa leyó las palabras de la proclamación del dogma.
De regreso a su diócesis llevó a cabo un permiso recibido del papa Pío IX: recibió los votos religiosos de tres mujeres que pertenecían a la tercera orden de San Francisco y convirtió su asociación en congregación religiosa: las Hermanas Terciarias Franciscanas, para quienes redactó unas constituciones. Murió en 1860. Fue beatificado en 1963 y canonizado en 1977 por el papa Pablo VI.



miércoles, 3 de enero de 2018

Párate un momento: El Evangelio del dia 4 DE ENERO - JUEVES 2ª - SEMANA DE NAVIDAD San Manuel González García




4  DE  ENERO  - JUEVES
2ª - SEMANA  DE  NAVIDAD
San Manuel González García

Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 35-42
     En aquel tiempo estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:
"Este es el Cordero de Dios".
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús, se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:
     “¿Qué buscáis?"
Ellos le contestaron:
"Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?"
Él les dijo:
"Venid y lo veréis".
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día: serían las cuatro de la tarde.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:
"Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)".
Y lo llevó a Jesús.
Jesús se le quedó mirando y le dijo:
"Tú eres
      Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro)".

1.  La interpretación dominante, que se hace actualmente de este relato, tiende a buscar la semejanza    que tiene este episodio con los relatos de "seguimiento   de Jesús", que se encuentran en los evangelios sinópticos (Mc 1, 16-20 par; 3, 13-19 par; Lc 5, 1-11; cf. Mt 16, 16-19) (J. Beutler).
En este sentido, es importante la presencia, en el relato, del verbo "seguir" (akolouthein), que es el verbo específico que los evangelios utilizan para expresar la decisión de quienes lo dejan todo y se van con Jesús, para estar con él y vivir con él y como él.
"Seguir" a alguien expresa dos ideas capitales: movimiento y cercanía. Para estar con aquel a quien se sigue, hay que moverse, no se puede uno quedar quieto, siempre en el mismo sitio. O sea, no se puede estar pegado y apegado a un lugar, a unas personas, a una forma de vida, o a una forma de pensar o de conducta.  
El estancamiento ("atascamiento") nos paraliza, nos aleja de la realidad cambiante, nos hace unos ausentes del tiempo y de la cultura en que vive la gente y la sociedad en general.

2.  En este relato queda también patente la seducción de Jesús. Sin duda alguna, estos discípulos   -tal como los presenta el IV evangelio-  eran discípulos del círculo de Juan. Pero ellos no dudaron en dejar a Juan, abandonar su movimiento, irse con un "desconocido", con el que les bastó convivir unas
horas, para salir persuadidos de que, en aquel hombre y en su forma de vida, estaba LA SOLUCIÓN, que, en la mentalidad judía de aquel tiempo, se expresaba mediante la imagen del Mesías (el Cristo) que esperaban, el que tenía que venir.

3.  Pero seguramente lo más importante, que hay en este relato (y en los demás relatos de "seguimiento" que se encuentran en los evangelios), es que a Jesús lo conocemos siguiéndole.  Como se ha dicho con toda precisión, "el saber cristológico no se constituye ni se transmite primordialmente mediante conceptos, sino en estos relatos de seguimiento" (J. B. Metz). Lo cual quiere decir que a Jesús solamente lo podemos conocer "siguiéndole".
Es decir, los primeros discípulos no aprendieron la cristología en libros, en conferencias, en catequesis o en clases magistrales. Desde aquellos primeros apóstoles   de Jesús, la cristología se aprende viviendo con Jesús y como Jesús. Y así es como se contagia el significado y la importancia de Jesús en la vida.

San Manuel González García

(1877 – 1940)

Obispo
Fundador de la Unión Eucarística Reparadora
y de la Congregación de las Hermanas Misioneras Eucarísticas de Nazaret
MANUEL GONZÁLEZ GARCÍA nació en Sevilla y concluyó sus días en Palencia, donde reposan sus restos en la Capilla del Sagrario de la Catedral. Como sacerdote (ordenado en 1901), ejerció su ministerio en Sevilla y Huelva. Fue Obispo de Málaga (consagrado en 1916) y de Palencia.
Fundó obras sociales en Huelva y construyó un nuevo seminario en Málaga. En 1931, tras ser incendiada su residencia, dejó Málaga y rigió la Diócesis desde Gibraltar y Madrid. En 1935, Pío XI le asignó la sede palentina; allí consumó la ofrenda de su vida a imagen del Buena Pastor, sin perder la bondad en la mirada y la sonrisa en los labios.
En 1902, en la parroquia de Palomares del Río, recibió la gracia que polarizaría toda su vida. Él mismo cuenta: «Fuime derecho al Sagrario. Allí mi fe veía a un Jesús tan callado, tan paciente, que me miraba, que me decía mucho y me pedía más, una mirada en la que se reflejaba todo lo triste del Evangelio: lo triste de no tener posada, de la traición, de la negación, del abandono de todos».
Luego de esta experiencia mística, el 4 de marzo de 1910, fundó en Huelva la primera rama de la Familia Eucarística Reparadora (formada por laicos, consagrados y sacerdotes), con el fin de dar y buscar una respuesta a Cristo Eucaristía. Fundó también dos revistas de acción eucarística: «El Granito de Arena» (para los adultos) y «RIE» (para los niños), y escribió libros de oración, formación sacerdotal y catequesis.
«Para mis pasos yo no quiero más que un camino, el que me lleva al Sagrario, y yo sé que andando por este camino encontraré hambrientos y pobres de muchas clases… y haré descender sobre ellos la alegría de la Vida». Estas palabras trazan el perfil del nuevo santo. Con razón el Papa san Juan Pablo II lo propuso como «modelo de fe eucarística».
Fue beatificado el 29 de abril de 2001 por el Papa Juan Pablo II y canonizado el 16 de octubre de 2016 por el Papa Francisco.


martes, 2 de enero de 2018

Parate un momento: El Evangelio del dia 3 DE ENERO - MIÉRCOLES 2ª - SEMANA DE NAVIDAD Santa Genoveva




3  DE  ENERO - MIÉRCOLES
2ª -  SEMANA  DE  NAVIDAD
Santa Genoveva

Lectura del santo evangelio según san Juan 1,29-34
    Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que viene hacia él, exclama:
"Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije:
"Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo. Yo no le conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel'.
Y Juan dio testimonio diciendo:
"He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y se posó sobre él. Yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:
"Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que ha de bautizar con Espíritu Santo. Y yo le he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios".

1.   Juan Bautista presenta a Jesús como el cordero... que quita el pecado del mundo. El "Cordero", del que habla aquí este relato, se refiere -según la explicación más probable (C. K.  Barrett, J. Beutler)- al "Cordero de Dios" del que habla Is 53, 7, que no abre la boca ante el daño que le hace el esquilador. Es la imagen del cordero que sufre. Y, sufriendo, quita el pecado del mundo.
Este texto no habla de quitar "los pecados", sino "el pecado", que es la incredulidad. Es decir, esa actitud difusa, indefinida e indefinible de "desinterés" por el Evangelio, su escasa o nula influencia para cambiar este mundo, para hacernos vivir el mensaje ético de Jesús.
- ¿Influye eso de verdad en nuestras vidas?
Eso es la incredulidad, que se quita soportando y superando el sufrimiento, como hizo Jesús.

2.   Esto supuesto, lo más asombroso está en cómo Jesús trazó el camino de solución que convierte la violencia en felicidad. Lo que Jesús nos enseñó, con su vida y su muerte, es que la violencia se convierte en felicidad cuando, en lugar de matar otras vidas, uno hace de su propia vida una víctima que se deja matar. Así, Jesús suprimió, de una vez por todas, los sacrificios.
En lugar de sacrificar otras vidas, se sacrifica la propia vida. Es lo que se ha llamado la "auto-estigmatización".   Jesús murió como un delincuente ejecutado, humillado, despreciado. Y así nos trazó el camino que hace posible "otro   mundo".
El mundo en el que dejamos de odiarnos y robarnos. Y así construimos un mundo en el que nos queremos y nos ayudamos.

3.   Así es Jesús el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. El "pecado" no la acción "mala", sino la "incredulidad", que se traduce en acción "violenta".
Jesús no es la víctima religiosa que, como el cordero (en los sacrificios del Templo), con su sangre aplaca a Dios. El Dios de Jesús no necesita sangre para aplacarse. Jesús fue asesinado (no "sacrificado") porque se enfrentó a la religión que predica el dolor y la muerte como medio para estar cerca de Dios. La religión de Jesús no tiene su centro en el "sufrimiento", sino en la "felicidad".
La felicidad que nos aportan las personas que, aguantando y mediante su fortaleza, hacen que la convivencia humana resulte más humana, más feliz, más dichosa.

Santa Genoveva
Nació cerca de París en el año 422.
Genoveva significa: "De buena familia". Muy niña, se encontró con San Germán, venerable Obispo, el cual le aconsejó que dedicara su vida a servir a Dios y al prójimo y así lo hizo.

A los 15 años formó con un grupo de amigas una asociación de mujeres dedicadas al apostolado y a ayudar a los pobres. No eran religiosas, pero vivían muy santamente en su casa o en su sitio de trabajo, y asistiendo mucho al templo y ayudando todo lo más posible a los necesitados.
Genoveva practicaba de tan manera el recogimiento y apartamiento del mundo que durante los 40 días de cuaresma no salía de su casa sino para ir al templo o ayudar a algún necesitado. Y el resto del año hacía casi lo mismo.
Cuando tenía 30 años oyó que el terrible bárbaro llamado Atila se acercaba con 100,000 guerreros a sitiar a París y a destruirla a sangre y fuego. La gente quería salir huyendo, pero Genoveva los convenció de que en vez de salir corriendo lo que debían hacer era ir al templo a rezar. Casi la linchan los cobardes, pero la mayoría le hizo caso y se dedicaron a orar. Y la ciudad se salvó de ser atacada, pues el feroz Atila cuando ya venía llegando a París, cambió imprevistamente de rumbo y se dirigió hacia Orleans, pero por el camino le salieron al encuentro los ejércitos cristianos y lo derrotaron en la terrible batalla de los Campos Cataláunicos. Así se cumplió lo que había anunciado Genoveva, que si el pueblo oraba con fe la ciudad de París no sería atacada. Esto le dio una gran popularidad en esa capital.
Después llegó a París una espantosa escasez y carestía y la gente se moría de hambre. Genoveva en vez de quejarse reunió un buen grupo de hombres y se fue río arriba buscando víveres y volvió con las barcas llenas de comestibles y así salvó una vez más la ciudad.
Como los reyes Childerico y Clodoveo sentían por ella una gran veneración, logró obtener de ellos el perdón para muchos presos políticos que iban a ser ajusticiados.
Cuando Genoveva murió, muy anciana, el 3 de enero del año 502, ya la ciudad de París la consideraba su patrona, y todavía hoy, ella es la Patrona de París. Sobre su tumba se construyó un famoso templo, el cual en la Revolución Francesa fue destruido y en ese sitio levantaron el edificio llamado Panteón, donde los franceses entierran a sus héroes.
Los datos acerca de esta santa los conocemos porque los escribió Gregorio de Tours, unos veinte años después de haber muerto ella.
Santa Genoveva ha sido invocada en épocas de grandes calamidades públicas, y ha librado muchas veces a ciudades y pueblos de pestes, carestías e invasiones de enemigos.
ORACION
Señor: que a imitación de Santa Genoveva amemos a nuestra patria y a nuestros paisanos no sólo con amor de palabras, sino con amor que se demuestra en buenas obras y que, como ella, estemos convencidos de que es mejor confiar en Dios que confiar sólo en las ayudas humanas. Amen.

lunes, 1 de enero de 2018

Párate un momento: El Evangelio del dia 2 DE ENERO - MARTES – 2ª - SEMANA DE NAVIDAD Stos. Basilio Magno y Gregorio Nacianceno





2  DE  ENERO -  MARTES –
2ª - SEMANA DE NAVIDAD

Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 19-28
    Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan a que le preguntaran:
“¿Tú quién eres?"
Él confesó sin reservas:
"Yo no soy el Mesías".
Le preguntaron:
 "Entonces, ¿qué? ¿Eres tú Elías?".
Él dijo:
"No lo soy".
"¿Eres tú el Profeta?".
Respondió:
"No".
Y le dijeron:
"¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?".
Él contestó:
 "Yo soy la voz que grita en el desierto: allanad el camino del Señor (como dijo el profeta Isaías)".
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:
"Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?".
Juan les respondió:
"Yo bautizo con agua: en medio de vosotros hay uno a quien no conocéis, el que viene detrás de mí, que existía antes que yo y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia".
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

1.  Es importante empezar la lectura del   evangelio de Juan dándose cuenta de que todo este   evangelio es un gran proceso de enfrentamiento de los representantes oficiales de la religión contra Jesús. Es el conflicto inicial que ya se percibe en este primer encuentro con el que sirve de introductor de Jesús, el precursor, Juan Bautista. 
Como bien indica uno de los mejores comentaristas del IV evangelio, Raymond E. Brown, la aparición de Jesús (en la sociedad
y en la historia) se abre con el testimonio de Juan Bautista. En los evangelios sinópticos se nos habla de la hostilidad entre Juan Bautista y las autoridades judías (Mt 3, 7; 21, 32). Pero los sinópticos no hablan de un enfrentamiento directo desde el primer momento.  
El evangelio de Juan se refiere directamente, y desde el comienzo del gran relato, de "los judíos" (los que siendo de origen judío rechazaban a Jesús) atacando ya a Jesús. Todo el evangelio -según lo dicho- de Juan es un gran proceso conflictivo de los representantes de la religión contra Jesús. Un proceso que va a terminar en la peor muerte con   que se podía ejecutar a alguien en aquellos tiempos.

2. En los sinópticos, Jesús identifica el papel de Juan Bautista con el de Elías Mc 9, 11-12; Lc 1, 17). Aquí, Juan Bautista no acepta ni ese título, ni
El de 'un profeta como Moisés" (como aparece    anunciado en los manuscritos del Mar Muerto). El único título que acepta Juan Bautista es el de "una voz que clama en el desierto".
Juan se veía a sí mismo como un "nadie". Porque una mera voz no es una persona. Una voz es un mero sonido que clama, es un grito, una llamada, una súplica, una protesta... Donde solo hay voz, es que esa voz merece crédito por lo que dice. Es un dolor, una desgracia, que la Iglesia
funcione de forma que necesita tantas cosas para terminar, a fin de cuentas, no allanando, sino complicando el camino del Señor. La voz de la Iglesia, cada día que pasa, se oye menos, se entiende menos. La esperanza, que tenemos
en este momento, es el papa Francisco, el nuevo obispo de Roma, cuya voz clama en este mundo   desierto de bondad y de sensibilidad ante tanto dolor, tanta hambre, tanta violencia y tanta injusticia.

3.  La voz, que es Juan, sigue diciendo: en medio de vosotros hay uno a quien no conocéis. Jesús sigue siendo el gran desconocido. Y está en medio de nosotros. Está en el otro, sea quien sea. Lo que ocurre es que carecemos de la mirada que descubre la presencia de Jesús en los niños, en los enfermos, en los maltratados....

Stos. Basilio Magno y Gregorio Nacianceno


San Basilio
San Basilio nació en Cesarea (Asia Menor) alrededor del año 330 y en una familia de Santos. Sus hermanos fueron San Gregorio de Nicea, Santa Macrina la Joven y San Pedro de Sebaste. Su padre fue San Basilio el Viejo, su madre Santa Emelia y su abuela Santa Macrina.
Su compañero de estudios e inseparable amigo en la defensa de la fe fue San Gregorio Nacianceno. Cuando San Basilio estaba en el éxito de su carrera profesional, sintió un gran impulso de abandonar el mundo y fue ayudado por su hermana Santa Macrina, quien junto a su viuda madre y otras mujeres vivían en comunidad en un lugar retirado.
Basilio recibió el bautismo, visitó diversos monasterios y en un sitio agreste se entregó al retiro solitario con la plegaria y el estudio. Se le unieron algunos discípulos y formó el primer monasterio del Asia Menor. Sus enseñanzas se viven hasta hoy en los monjes de oriente e influenció incluso en San Benito, quien lo consideraba su maestro.
Fue ordenado sacerdote y San Gregorio Nacianceno lo animó a que le ayude con la defensa del clero, las iglesias y las verdades de fe. Fue nombrado primer auxiliar del Arzobispo de Cesarea y usó la herencia que le dejó su madre para ayudar a los necesitados. Solía salir con delantal y cucharón repartiendo comida.
Más adelante reemplazó al fallecido arzobispo y defendió la autonomía de la Iglesia ante el emperador Valente. Sus fieles adquirieron la costumbre de comulgar con frecuencia. Partió a la Casa del Padre el primero de enero del año 379.

San Gregorio
San Gregorio Nacianceno nació en Capadocia (actual Turquía) el mismo año que San Basilio. Su padre fue San Gregorio el Mayor, Obispo de Nacianzo, su madre Santa Nona y sus hermanos Santos Cesáreo y Gorgonia.
También se unió a San Basilio en la vida solitaria, pero fue ordenado sacerdote y le costó un tiempo entregarse a este servicio. Por el 372 San Basilio quería consagrarlo Obispo de Sasima, lugar que estaba sobre terrenos en disputa por las Dos Capadocias (Territorio dividido). Esto trajo enemistad entre los amigos.
Con el tiempo los Santos se volvieron a reconciliar y después de recorrer varias ciudades, San Gregorio se estableció en Constantinopla. Fue consagrado Obispo, pero sufrió por difamaciones y persecuciones de los herejes.
El Concilio de Constantinopla (381) estableció y confirmó las conclusiones del Concilio de Nicea contra los herejes que negaban la divinidad de Cristo y otras verdades de fe.
San Gregorio fue nombrado Obispo de Constantinopla, pero sus enemigos pusieron en duda la validez de su elección por lo que para restaurar la paz el Santo volvió a Nacianzo. Allí se convirtió en el Obispo de este territorio, después se retiró al retiro y partió a la Casa del Padre el 25 de enero del año 389 o 390.