miércoles, 26 de octubre de 2016

Párate un momento: El Evangelio del día 27 DE OCTUBRE - JUEVES 30ª - SEMANA DEL T.O. - C San Vicente de Talavera



27 DE OCTUBRE    - JUEVES
30ª - SEMANA DEL T.O. - C
San Vicente de Talavera

Evangelio según san Lucas 13, 31-35
         En aquella ocasión, se acercaron   unos fariseos a decirle:
"Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte".
Él contestó:
"Id a decirle a ese zorro: "Hoy y mañana
   seguiré curando y echando demonios; pasado mañana soy consumado”.
Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: "Bendito el que viene en nombre del Señor".

1. Está claro que a Herodes le preocupaba la predicación y el influjo que Jesús tenía
sobre el pueblo en el territorio de Galilea especialmente (Mc 6, 14-16; Lc 9, 7-9; 13,
31-32; 23, 6-12; cf. 8, 3; Hech 13, 1).
Además, el recurso al espionaje era muy habitual en el Imperio durante el s. I (J. P. Meier).
¿Se puede asegurar que Herodes quiso
realmente matar a Jesús?
Entra dentro de lo posible, incluso de lo probable. En todo caso, la respuesta de Jesús, al calificar a Herodes de "zorro" (álopes), indica su absoluta libertad frente al poder político y, en general, frente a los notables de su tiempo.

2. Sin   embargo, lo que más interesa de este relato es el lamento que  hace Jesús
sobre Jerusalén, la ciudad santa, en cuyo Templo el judaísmo localizaba la presencia
divina y que era la alegría de todos los pueblos (Is 25, 6-10; Jer 4, 9-17).
Ahora bien, a esta ciudad precisamente, centro de la religiosidad de aquel pueblo, Jesús la califica y la llama ciudad asesina.
Era la ciudad que honraba a los  sacerdotes y celebraba el culto sagrado, pero igualmente mataba  a los profetas.
Se  sabe  que Jerusalén, en tiempos de Jesús, vivía del Templo y del enorme flujo de peregrinos que acudían de todo el Imperio (J. Jeremias). Todo lo cual resulta perfectamente comprensible.
El Templo era el kosmos, en tanto que los profetas  representaban  el kaos. El culto daba
dinero, al tiempo que los profetas creaban problemas y malestar con sus denuncias.
Era lógico lo que estaba ocurriendo: Jesús traía malestar en las autoridades, entusiasmo  en el pueblo.

3. Jesús, imagen  visible de Dios (Col 1, 15) y encarnación de Dios (Jn 1, 14), se presenta en la entrañable imagen de la gallina madre (órnis) (Mt 23, 37), representación de la solicitud protectora, referida no tanto a la gallina en sí, sino a "las alas protectoras" (cf. Deut 32, 11; Sal 16, 8; 56, 2; 60, 5; 90, 4), que cubre con su cuerpo y sus alas a sus hijos, de forma que prefiere morir ella en las garras de una de las grandes aves  rapaces, antes que abandonar desamparados a sus polluelos.
En el apócrifo 2 Bar [Apocalipsis siriaco de Baruc] 41, 4, encontramos esta bella sentencia: "He visto a otros, por el contrario, que dejaron sus vanidades para refugiarse bajo tus alas" (O. H. Steck).
Es una de las más impresionantes metáforas del cariño maternal del Dios que nos reveló Jesús.
San Vicente de Talavera
La Sierra de San Vicente
La comarca de la Sierra de San Vicente la configuran distintos pueblos de la provincia de Toledo ubicados de forma radial en torno a la misma sierra: Almendral de la Cañada, Buenaventura, Cardiel de los Montes, Castillo de Bayuela, Cervera de los Montes, Garciotún, Hinojosa de San Vicente, La Iglesuela, Marrupe, Navamorcuende, Nuño Gómez, Pelahustán, El Real de San Vicente, Sartajada, Segurilla y Sotillo de las Palomas. Así pues, la Sierra de San Vicente es un macizo formado por el pico de San Vicente y el de las Cruces, entre los que discurre un valle de tres kilómetros conocido por el Piélago, en los términos municipales de Hinojosa, Real de san Vicente y Navamorcuende. En la cumbre del cerro de San Vicente se encuentran hoy unas ruinas de lo que fue un célebre eremitorio muy tardío, fundado en el siglo XVII.
La tradición de aquella comarca señala que entre las breñas y peñascos de granito del cerro, estuvieron refugiados durante la persecución e Diocleciano los santos mártires Vicente, Sabina y Cristeta. Allá por 1633 Francisco de Randona creyó ver en una cueva las señales que dejaron los santos mártires y sobre ella labró a sus expensas, una pequeña ermita donde hizo vida de anacoreta junto con otros compañeros, tomando el hábito de san Pablo y más tarde el de la orden carmelita.
Pero volvamos a los Santos Mártires de Talavera. Esta es su historia

El Prefecto Daciano
Cuenta la historia que cuando los emperadores Diocleciano y Maximiano mandaron a España como Prefecto a Publio Daciano, hombre bárbaro y cruel, tenían el perverso intento de extinguir, si se pudiese, la religión y el nombre cristiano, a cuyo fin Daciano hizo todos cuantos esfuerzos y tentativas le fueron posibles. Antonio Marchamalo y Miguel Marchamalo en su obra “La Iglesia Magistral de Alcalá de Henares” (Alcalá 1990, págs. 34-35) afirman que “todos los indicios hacen suponer que la llegada de Daciano a Barcelona se produjo en julio del año 304, provocando el martirio de san Cucufate y san Félix Africano el 25 de julio y el 1 de agosto, respectivamente. En Gerona, en octubre del mismo año, serían martirizados el obispo Poncio y san Narciso; mientras, que el 6 de noviembre, sufriría martirio el obispo de Barcelona san Severo. Al año siguiente, el 12 de febrero pudo llegarle el martirio a santa Eulalia de Barcelona en presencia del propio Daciano que, al mes siguiente, se dirigió al centro de la Península siguiendo la calzada que por Zaragoza venía a Complutum.
En la propia Zaragoza se martirizó a santa Engracia en el mes de abril junto con sus 18 compañeras y, desde allí, bajando Daciano por la Cartaginense, llegaría a Complutum en agosto de 305 donde dio muerte a Justo y Pastor el día 6 de aquel mes. Desde Complutum iría a Toledo, donde el 9 de diciembre se produce el martirio de santa Leocadia y, desde Toledo, debió de dirigirse Daciano a Valencia, pues la persecución en Lusitania (Portugal), según los martirologios, debió de tener lugar en octubre y estuvo dirigida no por Daciano, sino por su delegado Calfurniano, que tenía su centro de operaciones en Mérida, dando origen a martirios en aquella zona como los de Verísimo, Máxima y Julia el 1 de octubre en Lisboa, el 23 de octubre en Ávila Vicente, Sabina y Cristeta y el 10 de diciembre, de nuevo en Mérida, santa Eulalia. Así pues, esta persecución de los cristianos en España comenzaría en la provincia Tarraconense (Gerona, Barcelona, Zaragoza y Calahorra), para proseguir en la Cartaginense (Alcalá y Toledo) desde donde se irradiaría a la Lusitania (Ávila, Lisboa, Mérida y Braga) y a la Bética (Córdoba, Sevilla y Écija)”.

Los Santos mártires de Talavera

Aunque tardía, se conserva una Passio (documento que narra su martirio o Pasión) y un “Himno” litúrgico que se cree de época visigótica. El Sacramentario mozárabe contiene una misa dedicada a ellos. Las narraciones nunca dieron protagonismo a Calfurniano y, sin embargo, presentan al mismo Daciano en la ciudad de Talavera. En Ebora de la Carpetania (actual Talavera de la Reina, Toledo) nacieron los hermanos Vicente, Sabina y Cristeta, en su antigua calle de Granada, llamada actualmente de Santa Lucía. El joven Vicente, educado en la religión cristiana, era ejemplar en su conducta y su modestia servía de edificación hasta a los mismos paganos. A pesar de las prohibiciones imperiales, practicaba el culto cristiano y adoraba a un solo Dios. Denunciado ante Daciano, éste ordena que le lleven ante una estatua de Júpiter para obligarle a que ofrezca incienso con amenazas de muerte si no obedece. Los guardias lo conducen con este fin y por el camino sucede el primer hecho prodigioso: una piedra se reblandece y Vicente queda materialmente clavado en ella por los pies y el báculo. Los guardias huyen aterrorizados y el joven se dirige a su casa, recoge a sus hermanas Sabina y Cristeta y huyen los tres a través de la Sierra que hoy lleva su nombre. Daciano envía un destacamento para detenerlos. Los tres hermanos serán capturados cerca de Ávila y martirizados cruelmente.
El sepulcro de los Santos Mártires, en la basílica de San Vicente de Ávila, es uno de los más bellos del arte románico español. En las paredes norte y sur del sepulcro se hallan esculpidas las escenas más importantes de la vida y del martirio de los tres jóvenes talaveranos: sus prácticas de piadosos cristianos en Talavera, la cruel persecución de Daciano que pretendía que Vicente honrase a los dioses ofreciéndoles incienso, la negativa de Vicente, la huida de éste con sus hermanas a través de la sierra hacia Ávila y su llegada a la ciudad, su prendimiento y el doble martirio (descoyuntamiento en el potro de tortura y aplastamientos con los bloques de piedra)…

El relicario de Talavera de la Reina
Para preservar las reliquias de los santos mártires Vicente, Sabina y Cristeta de la invasión musulmana, según recoge la “Crónica” de Alfonso X, el Sabio, se transportaron de Ávila al Monasterio de San Pedro de Arlanza en 1063. Después, debido al estado de destrucción de este convento, se trasladaron en 1835 a la iglesia mayor de San Cosme y San Damián de Covarrubias y luego a la capilla de los Mártires de la Catedral burgalesa, donde permanecían hasta que se autorizó el traslado de una parte a Ávila en el año 2002, puesto que el magnífico sepulcro de la Basílica de san Vicente de Ávila permanece vacío. Ildefonso Fernández en su “Historia de Talavera de la Reina”, editada en el año 1896, explica que “al monasterio burgalés de San Pedro de Arlanza acudió la villa de Talavera suplicando, en 1638, que se le concediese alguna parte de tan venerandos recuerdos, a lo cual accedió aquella comunidad… según se detalla al por menor en un pergamino guardado en la misma arquita en que las dichas reliquias se custodian en la Colegial de Talavera”.
Algún historiador, todavía recientemente, ha puesto en duda toda la historia de las reliquias y, hasta la propia existencia de los tres jóvenes mártires, pero no podemos olvidar el valor histórico y religioso de éstas reliquias y su importante significado en la historia de la fe cristiana en España ya que fueron referencia de identidad católica de los reinos medievales españoles. Os invitamos a conocer más a estos mártires visitando la iglesia Colegial de Talavera de la Reina. Así como la magnífica Basílica de San Vicente de Ávila donde está el cenotafio y las arquetas con las reliquias de los tres hermanos que reposan bajo el altar mayor. Y, cómo no, el increíble paraje de la Sierra de San Vicente y cada de sus pueblos.




martes, 25 de octubre de 2016

Parate un momento: El Evangelio del día 26 DE OCTUBRE - MIÉRCOLES 30ª - SEMANA DEL T. O.- C San Evaristo papa



26 DE     OCTUBRE -  MIÉRCOLES
30ª - SEMANA      DEL T. O.- C
San Evaristo papa

Evangelio según san Lucas 13,  22-30
        En aquel tiempo, Jesús, de camino   hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas
   enseñando.   Uno le preguntó:
"Señor, ¿serán pocos los que se salven?"
Jesús le dijo:
 "Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán.
Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: "Señor, ábrenos" y él os replicará: "No sé quiénes
   sois".
Entonces comenzaréis a decir: "Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas', Pero él os replicará: "No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados". Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y vosotros os veáis echados fuera.
   Y vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur, y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios. Mirad, hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos'.

1. La clave para entender lo que Jesús quiso enseñar, cuando iba de camino, acercándose  al fracaso final de su propia muerte en Jerusalén,  está en comprender   lo que el evangelio de Lucas  quiere decir cuando   habla de "salvarse"  ("sozómenoi") (Lc 13, 23).
El verbo griego "sózo", "salvar", se refiere, en el evangelio de Lucas, a la salvación de  un peligro mortal (Lc 23, 35. 37. 39; Hech 27, 30. 31) o la devolución de un difunto a esta vida (Lc 8, 50).
Pero sobre todo este verbo se utiliza para hablar de las curaciones de enfermos  (Lc 6, 9; 8, 48; 17, 19; 18, 42; 23, 35; cf. Hech 4, 9; 14, 9)
y del perdón de pecadores y del  pueblo (Lc 7, 50; 19, 10; Hech 2, 40) (W. Radl). Y en este contexto  de significados, que ninguno se refiere a la "otra vida", se habla de la "salvación" como la admisión en el "reinado de Dios", que es  justamente a lo que se refiere en este evangelio (Lc 13, 29).

2. Por tanto, aquí no  se plantea el  problema de  la salvación "eterna". Al menos
directamente   no es eso lo que Jesús dice aquí. El "reinado de Dios" es, ante todo, la situación que Jesús quiere que se viva en esta vida. Y que tendrá su plenitud definitiva en el "más allá". Pero debe quedar claro que el "reinado de Dios" nos habla, ante todo, de la vida de este mundo, tal como Jesús quiere que  se viva y se realice. A eso se refieren las parábolas del Reino o reinado. Y, en general, las constantes afirmaciones del propio Jesús en las que, de distintas maneras, repite cómo tenemos que vivir ya, y desde ahora mismo,  para que podamos   ser  admitidos en el Reino de Dios.

3. Pues bien, así las cosas, estos dichos de Jesús vienen a decir que las falsas seguridades de  quienes se creen que ellos son los "elegidos", los "selectos", los "preferidos" de Dios, todo eso se ha terminado.
Para el subversivo criterio de Jesús, los preferidos y los selectos son "los últimos", los "nadies". Y por tanto los que nadie se imagina
 que esos son los primeros que entran en el reinado de Dios, que es el proyecto de Dios para este mundo.
El Evangelio trastorna nuestra visión de las cosas y de la realidad. Es —valga la expresión— el "mundo al revés".
El mundo en el que, precisamente porque nadie quiere estar por encima de los demás, por eso será un mundo    más pacífico, más humano y más solidario. En esto está el punto capital.

San Evaristo papa


Nació por los años 60, de una familia judía asentada en tierras griegas. Recibió educación judía y aprendió en los liceos helénicos.
No se conocen datos de su conversión al cristianismo, pero se le ve ya en Roma como uno de los presbíteros muy estimados por los fieles que, lleno de celo, eleva el nivel de la comunidad de cristianos de la ciudad, entregándose por completo a mostrarle a Jesucristo. Amplio conocedor de la Sagrada Escritura, es docto en la predicación y humilde en el servicio.
Muerto mártir el Papa Anacleto, sucesor de Clemente, la atención se fija en Evaristo. Por humildad se resistió con todas las fuerzas posibles a asumir la dignidad que comportaba tan alto servicio. El día 27 de Julio del año 108 tuvo la Iglesia por Papa a Evaristo.
Atendió cuidadosamente las necesidades del rebaño: Defiende la verdadera fe contra los errores gnósticos. Establece normas que afectan a la consagración y trabajo pastoral de los Obispos y de los diáconos. Manda la celebración pública de los matrimonios. Se ocupa de la vida de los fieles, esbozándose ya una cierta administración territorial, para su mejor atención y gobierno. También escribió cartas a los fieles de África y de Egipto.
Murió mártir, siendo Trajano emperador, hacia el 117.




lunes, 24 de octubre de 2016

Párate un momento: El Evangelio del día 25 DE OCTUBRE - MARTES - 30ª - SEMANA DEL T.O.-C San Frutos de Segovia


25 DE OCTUBRE    - MARTES -
30ª -   SEMANA DEL T.O.-C
San Frutos de Segovia

Evangelio según san Lucas 13, 18-21
       Decía Jesús:
“¿A quién se parece el Reino de Dios?
¿A qué lo compararé?
Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace arbusto y los pájaros anidan en sus ramas".
Y añadió:
“¿A qué conspiraré el Reino de Dios?
Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina,
   hasta que todo fermenta”.

1. Estas dos parábolas vienen a decir que el "reinado de Dios" se realiza en "lo pequeño" y en "lo oculto".
El grano de mostaza es de lo más pequeño que hay entre las simientes. Y sin embargo, de lo más pequeño nace, crece y se hace un arbusto en el que ponen su nido y se cobijan las aves del cielo.
Lo que Jesús quiere destacar, —mediante esta sencilla parábola, es la fuerza y la vitalidad que tiene lo pequeño, lo que parece insignificante, lo que no se ve y se queda oculto para siempre.
Es decir, todo aquello a lo que la mayoría de la gente no le concede importancia alguna.
Lo malo es que pensamos así —y actuamos  en consecuencia—  cuando está bien  demostrado que el gigantismo  está condenado al fracaso. Hace millones de años, en la tierra había dinosaurios y hormigas. Los dinosaurios desaparecieron y de ellos solo quedan fósiles. Las hormigas siguen adelante.

2. Abunda la gente que tiene pasión por la grandeza. Dedican tiempo y dinero a actos solemnes de grandeza. Porque se imaginan que así el tema de Dios, el problema de la religión, la presencia de la Iglesia, todo eso es más eficaz en la sociedad y en la vida. ¡Qué gran engaño! ¡Y qué gran mentira! Por eso, hemos hecho catedrales grandes. Y organizamos grandes concentraciones de carácter religioso. Llenamos plazas, enormes avenidas de las ciudades más populosas del planeta. Y nos sentimos tan satisfechos. Así, hacemos el trasvase de la "calidad" a la "cantidad". Hasta identificar "lo abundante" con "lo excelente". No nos damos cuenta de que todo eso es pura patraña. Y engaño de ingenuos, propio de chiquillos, de personas  una  mentalidad infantil y que no pasa de una vanidad tan pueril como su mente.
Jesús no organizó nada grandioso, llamativo o fastuoso. No quería ni que los demoniados o los enfermos, curados por él, fueran proclamando en plan propagandístico
las maravillas que él hacía. Jesús no organizó concentraciones. A Jesús lo buscaba la gente. Y, por cierto, la gente más sencilla, los pobres, los lisiados, los pecadores...

3.-  Lo mismo la parábola  del grano de mostaza, que la de la levadura, lo que destacan en definitiva, es que Jesús quiere que el Evangelio se difunda   cambiando lo interior de las personas. No en la pomposidad de lo externo, lo solemne, lo que ocupa un espacio llamativo en la ciudad de los hombres.  
La religiosidad de Jesús se identifica con la vida, sobre todo con la vida sencilla de los más sencillos, de humildes, de los pobres y los niños. Porque eso es lo que cambia el corazón humano. Y lo que nos humaniza.   Lo demás es pomposidad   y fatuidad engañosa.

San Frutos de Segovia



San Frutos, Santa Engracia y San Valentín, mártires
Los cuerpos de San Frutos, Santa Engracia y San Valentín, venerados por los cristianos segovianos, se conservaron en la ermita de San Frutos, cerca de la actual Sepúlveda, desde comienzos del siglo VIII hasta el siglo XI.

El rey Alfonso VI concedió esta ermita al  monasterio de San Sebastián de Silos —hoy Santo Domingo de Silos- para que la cuidasen y facilitasen la creciente devoción del pueblo; se hizo escritura en el 1076. Los monjes recomponen la ermita como de nuevo y la habilitan para que puedan vivir en ella algunos monjes. Terminadas las obras en el año 1100, la consagra D. Bernardo, el primer Arzobispo de Toledo. 
         
Está construida sobre roca escarpada,como cortada a pico, a orillas del río Duratón, afluente del Duero. En ese nuevo lugar se depositan las reliquias de los tres santos.

Restaurada Segovia y restituida a su dignidad episcopal, se pasan a su catedral la mitad de las reliquias desde el monasterio de Silos, con autorización y mandato del Arzobispo de Toledo, en el 1125.
Tan celosamente se guardan que se pierde el sitio donde fueron depositadas hasta que se encontraron milagrosamente, en tiempos del celoso obispo D. Juan Arias de Ávila.
En el año 1558 se depositaron finalmente en la nueva catedral. Allí, en el trascoro, reposan los restos del Patrono de la Ciudad, teniendo por fondo el retablo que trazó Ventura Rodríguez para el palacio de Riofrío y que Carlos III donó para la catedral segoviana.
¿Quién fue el hombre que desde catorce siglos atrás es polo de atracción de tantas generaciones de segovianos?
Nació Frutos, en el año 642, en el seno de una familia rica que tuvo otros dos hijos con los nombres de Valentín y Engracia. Debió ser una familia de profundas convicciones cristianas que supieron, con la misma vida, inculcarlas a sus hijos. Sin que se sepa la causa, murieron los dos. Ahora los tres jóvenes son herederos de unos bienes y comienzan a conocer en la práctica la dureza que supone el ser fieles a los principios. Parece ser que tanto tedio provocaron en ellos los vicios, maldades, desenfrenos, asechanzas y envidias de su entorno humano, que Frutos les propone un cambio radical de vida. Los tres, con la misma libertad y libre determinación deciden vender sus bienes y los dan a los pobres. Dejaron la ciudad del acueducto romano y quieren comenzar una vida de la soledad, oración y penitencia por los pecados de los hombres. A la orilla del río Duratón les pareció encontrar el lugar adecuado para sus propósitos. Hacen tres ermitas separadas para lograr la deseada soledad y dedicar el tiempo de su vida de modo definitivo al trato con Dios.
A partir de aquí se tiene noticias de Frutos cuando el estallido de la invasión musulmana y su rápida dominación del reino visigodo. Frutos, en su deseo de servir a Dios, intervino de alguna manera —y con vivo deseo de martirio- en procurar la conversión de algunos mahometanos que se aproximaron a su entorno; defendió a grupos de cristianos que huían de los guerreros invasores; dio ánimos, secó lágrimas y alentó los espíritus de quienes se desplazaban al norte; fue protagonista de algunos sucesos sobrenaturales y murió en la paz del Señor, con el halo de santo, el año 715.
La misma historia refiere que sus hermanos Valentín y Engracia fueron de los mártires decapitados por los sarracenos y sus cuerpos colocados con el del Santo.
Lo que se sabe hoy del entorno en que viven y mueren estos santos facilita cubrir las lagunas o los interrogantes que pueden presentarse. La invasión musulmana, su rápido avance por el reino hispano-visigodo y el martirio de cristianos tuvieron su génesis. La unidad del reino tan lograda por la conversión del arrianismo a la fe católica de Recaredo en el 589 presentaba ahora una falsa cohesión por su fragilidad. Los clanes de nobles, civiles y eclesiásticos, con intereses políticos y económicos contrapuestos, tratan de controlar cada uno alternativamente el trono de Toledo y son una fuente continua de conflictos. La nobleza que en un principio recibió unos territorios para ejercer en ellos funciones administrativas, fiscales y militares, al hacerse hereditarias, quedan prácticamente privatizadas con detrimento progresivo de las funciones públicas características de un estado centralizado y llevan a la fragmentación del poder del monarca. La clase aristócrata asienta aún más la diferencia social con el pueblo cada vez más pobre, indefenso, desorientado, abandonado y hastiado del lujo de sus señores. Hay que añadir desastres naturales que asolan el país especialmente desde el reinado de Kindasvinto (642-653) como epidemias que diezmaban a la población, plagas de langostas, sequía, pestes y despoblamiento. El vicio, la amoralidad y desenfreno reina en la sociedad al amparo de lo que sucede en las casas de la nobleza. A la muerte de Witiza, los partidarios de Akhila, su hijo primogénito, no consiguen ponerlo en el trono ocupado por D. Rodrigo, duque de la Bética, y piden ayuda a los bereberes. El desastre de Guadalete del 711 hizo que lo que fue una simple ayuda de los moros capitaneados por Tariq se convirtiera en toda una invasión y conquista posterior que colma los planes estratégicos del Islam por la decrepitud que se había ido gestando en el interior del reino visigodo.




domingo, 23 de octubre de 2016

Parate un momento: El Evangelio del dia 24 DE OCTUBRE - LUNES 30ª - SEMANA DEL T.O.-C San Antonio María Claret



24  DE    OCTUBRE - LUNES
30ª -  SEMANA   DEL   T.O.-C
San Antonio María Claret

Evangelio según san Lucas 13, 10-17
    Un sábado enseñaba Jesús en una sinagoga.   Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar. Al verla, Jesús la llamó y le dijo:
"Mujer, quedas libre de tu enfermedad”. Le impuso las manos, y enseguida se
puso derecha.  Y glorificaba a Dios.
    Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente:
"Seis días tenéis para trabajar; venid esos días a que os curen, y no los sábados'.
Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo:
"Hipócritas, cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro y lo lleva a abrevar, aunque sea sábado? Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?"
A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía”.

1.  El caso, que aquí presenta Lucas, es patético y elocuente. Una mujer encorvada,
humillada, con el cuerpo y la cabeza siempre   mirando al suelo, sin poder ir por la vida con el cuerpo erguido y la frente levantada.
Son los signos externos y visibles del sometimiento y de la humillación. Pero, en cuanto Jesús vio a la mujer inclinada y, por eso mismo, humillada, inmediatamente, sin que la mujer se lo pidiera, por más que fuera sábado y en plena sinagoga, Jesús la curó.
Jesús siempre en contra del dolor de las personas.
Jesús siempre a favor de la liberación de la mujer.
Jesús no soportaba ni personas padeciendo, ni mujeres privadas de libertad o humilladas mirando siempre al suelo, postradas y   dominadas por las fuerzas del mal.

2.  Como   es lógico, hay que reconocer que al jefe de la sinagoga no le faltaban razones para quejarse ante la gente. 
Todos traían a sus enfermos a   que Jesús los curase precisamente el día que eso estaba   prohibido.
Los casos de curaciones en sábado, que relatan los evangelios, son siempre  casos de   enfermedades crónicas, que no   entrañaban peligro de muerte  y, por tanto,  podían esperar al día siguiente.
Por otra parte, si el jefe de la sinagoga se quejó así ante la gente, sin duda alguna
lo hizo porque el sábado era el día que la gente llevaba a sus enfermos a que Jesús los curase. 
Todo el mundo sabía que el sábado era el día que Jesús curaba a los enfermos crónicos. Es decir, Jesús curaba exactamente el día que la religión prohibía curar. Para Jesús, la salud de las personas estaba antes que la observancia de los rituales de la religión.


3.  Ante la queja del jefe de la sinagoga, la respuesta de Jesús es tremenda. Porque
viene a decir que la religión, con sus normas y prohibiciones, lo que hace es que trata a las personas peor que a los burros y a las vacas.
No es sacar las cosas de quicio. Se conoce (Lc 14, 5; Mt 12, 11) el caso de estos animales que, si caían en un pozo se les prestaba ayuda urgente (E. Lohse, C. Dietzfelbinger).
O sea, era una religión deshumanizada.   Que ponía más interés en la ganancia económica, que representaba una vaca, que, en la bondad humana, que suponía liberar a una mujer esclavizada por el mal. Esto justamente es lo que Jesús no toleraba entonces.  Ni tolera hoy.

San Antonio María Claret

 
Biografía de San Antonio María Claret
Antonio Claret nace en Sallent (Barcelona), a unos 15 Kms de Manresa, en 1807, en el seno de una familia profundamente cristiana, dedicada a la fabricación textil.

Infancia.
La infancia del santo no transcurrió con total tranquilidad. La guerra napoleónica, la influencia de las ideas de la revolución francesa, el juramento de la Constitución de 1812, y las tensiones entre absolutistas y liberales marcaron de alguna manera la vida del santo. En el aspecto religioso está marcado por la vivencia de la providencia de Dios, por un lado; y por la idea de la eternidad, por otro. Su piedad se ve influida por la devoción a la Virgen María y a la Eucaristía.

Estudiante y trabajador textil
A los doce años, su padre le pone a trabajar en el telar familiar. Reconociendo su habilidad para la fabricación, va a Barcelona para perfeccionarse en el arte textil. Se dedica con verdadera pasión al trabajo; vivía para él día y noche.
Sus oraciones, en cambio, no eran tantas ni tan fervorosas, aunque no deja la misa dominical ni el rezo del rosario. Poco a poco se le va olvidando el deseo infantil de ser sacerdote, pero Dios le iba dirigiendo según sus planes. Unos duros desengaños, y sobre todo la palabra del Evangelio ¿de qué le sirve a uno ganar todo el mundo si al final pierde su vida?, sacuden su conciencia. A pesar de las ofertas para montar su propia fábrica, se niega a satisfacer el deseo de su padre y decide ser cartujo.

Vocación sacerdotal misionera
A los 22 años ingresa en el seminario de Vic, sin perder de vista su intención de ser monje cartujo. Cuando se dirige a la Cartuja de Montealegre, al año siguiente, una tormenta le obliga a retroceder y su sueño de vida retirada empieza a desvanecerse. Prosigue sus estudios seminarísticos en Vic. Sufre una fuerte tentación contra la castidad, en la que reconoce la intercesión maternal de la Virgen María en su favor y sobre todo la voluntad de Dios, que le quiere misionero, evangelizador.
Aunque no había concluido los estudios teológicos, el 13 de junio de 1835 recibe la ordenación sacerdotal porque su obispo veía en él algo extraordinario. Queda encargado de su parroquia natal, Sallent. Pero la parroquia no era lo suyo. Siente, cada vez con más fuerza, que el Señor lo llama a evangelizar. La situación política en Cataluña, dividida por la guerra civil entre liberales y carlistas, y la de la Iglesia, sometida a la desconfianza de los gobernantes, no dejaba otra solución que la de salir de su patria y ofrecerse a Propaganda Fide, encargada entonces de toda la obra de evangelización de cualquier tipo.
Tras un viaje lleno de peligros, llegó a Roma. Aprovechó unos días que tenía libres para hacer ejercicios espirituales en la casa del Gesù de los Jesuitas. Su director le animó a solicitar el ingreso en la Compañía de Jesús. A principios de 1840, a los cuatro meses de haber comenzado el noviciado, se ve aquejado de un dolor intenso en la pierna derecha que le impide caminar. La mano de Dios se hace sentir. El P. General de los jesuitas le dijo con resolución: Es la voluntad de Dios que Usted vaya pronto a España; no tenga miedo; ánimo.

Misionero Apostólico en Catalunya y Canarias
De nuevo en Cataluña, se le confía la parroquia de Viladrau. Al estar ésta bien atendida, puede desplazarse para dar misiones y ejercicios en poblaciones cercanas. Su obispo, conocedor de la vocación claretiana y de los frutos de su predicación, le deja libre de toda atadura parroquial para poder evangelizar de pueblo en pueblo. Por el deseo de comunión con la Jerarquía y por las facultades pastorales que comportaba, solicitó a Propaganda Fide el título de "Misionero Apostólico", que él llenó de contenido espiritual y apostólico.
Recorrió prácticamente toda Cataluña de 1843 a 1847, predicando la Palabra de Dios, siempre a pie, sin aceptar dinero ni regalos por su ministerio. Le movía a ello la imitación de Jesucristo. A pesar de su neutralidad política, pronto iba a sufrir persecuciones por parte de los gobernantes, y calumnias de quienes combatían la fe.
Pero San Antonio María Claret no iba a ser sólo predicador incansable de misiones al pueblo y de ejercicios a sacerdotes y religiosas. Pronto va descubriendo otros medios de apostolado más eficaces: publicó devocionarios, pequeños opúsculos dirigidos a sacerdotes, religiosas, niños, jóvenes, casadas, padres de familia...; fundó la Librería Religiosa en 1848, que en dos años lanzó 2.811.000 ejemplares de libros, 2.059.500 opúsculos y 4.249.200 hojas volantes.
Como medio eficaz de perseverancia y progreso en la vida cristiana funda o potencia Cofradías, entre ellas la Hermandad del Santísimo e Inmaculado Corazón de María, que fue el anticipo de las "religiosas en sus casas" o "hijas del Santísimo e Inmaculado Corazón de María", que con el tiempo llegará a ser el Instituto Secular "Filiación Cordimariana".
Al serle imposible predicar en Cataluña por la rebelión armada, su obispo lo envió a las Canarias. De febrero de 1848 a mayo de 1849 recorrió las islas. Pronto y familiarmente se le comenzó a llamar "el Padrito". Tan popular se hizo que es copatrono de la diócesis de las Palmas con la Virgen del Pino.

Fundador y Arzobispo de Cuba
De vuelta ya en Cataluña, el 16 de julio de 1849, funda en una celda del seminario de Vic la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. La gran obra de Claret comienza humildemente con cinco sacerdotes dotados del mismo espíritu que el Fundador. A los pocos días, el 11 de agosto, comunican a Mossen Claret su nombramiento como Arzobispo de Cuba. A pesar de su resistencia y sus objeciones a cuenta de la Librería Religiosa y la recién fundada Congregación de Misioneros, hubo de aceptar ese cargo por obediencia y fue consagrado en Vic el 6 de octubre de 1850.
La situación en la isla de Cuba es deplorable: explotación y esclavitud, inmoralidad pública, inseguridad familiar, desafecto a la Iglesia y sobre todo progresiva descristianización. Nada más llegar comprende que lo más necesario es emprender un trabajo de renovación en la vida cristiana y promueve una serie de campañas misioneras, en las que participa él mismo, para llevar la Palabra de Dios a todos los poblados. Dio a su ministerio episcopal una interpretación misionera. En seis años recorrió tres veces toda su diócesis. Se preocupó de la renovación espiritual y pastoral del clero y la fundación de comunidades religiosas. Para la educación de la juventud y el cuidado de las instituciones asistenciales logró que los, los Jesuitas y las Hijas de la Caridad establecieran comunidades en Cuba; con la M. Antonia París fundó las Religiosas de María Inmaculada Misioneras Claretianas el 27 de agosto de 1855. Luchó contra la esclavitud; creó una Granja-escuela para los niños pobres, puso una Caja de Ahorros con marcado carácter social, fundó bibliotecas populares. Tanta y tan diversa actividad le supone enfrentamientos, calumnias, persecuciones y atentados. El sufrido en Holguín (1 febrero 1856) casi le cuesta la vida, aunque le hace derramar su sangre por Cristo.

Confesor de la Reina Isabel II y apóstol en Madrid y en España
La Reina Isabel II lo elige personalmente como su Confesor en 1857 y se ve obligado a trasladarse a Madrid. Debe acudir semanalmente al menos a la Corte a ejercer su ministerio de confesor y a cuidarse de la educación cristiana del príncipe Alfonso y de las infantas. Debido a su influencia espiritual y a su firmeza, poco a poco va cambiando la situación religiosa y moral de la Corte. Vive austera y pobremente.
Los ministerios de palacio no llenan ni el tiempo ni el espíritu apostólico de monseñor Claret: ejerce una intensa actividad en la ciudad: predica y confiesa, escribe libros, visita cárceles y hospitales. Aprovecha los viajes con los Reyes por España para predicar por todas partes. Promueve la Academia de San Miguel, un proyecto en el que pretende aglutinar a intelectuales y artistas para que "se asocien para fomentar las ciencias y las artes bajo el aspecto religioso, aunar sus esfuerzos para combatir los errores, propagar los buenos libros y con ellos las buenas doctrinas".
La Reina le nombra protector de la iglesia y del hospital de Montserrat de Madrid, y en 1859 Presidente de El Escorial. Su gestión no puede ser más eficaz y más amplia: restauración del edificio, equipamiento de la iglesia, establecimiento de una comunidad y un seminario.
Una de sus mayores preocupaciones será dotar a España de obispos celosos y proteger e impulsar la vida consagrada, especialmente la de los Institutos fundados por él, los Misioneros y las Religiosas de María Inmaculada, o por otros.
Mantiene celosamente su independencia y neutralidad política siempre, lo que le acarrea múltiples enemistades. Se convierte en el blanco del odio y venganza de muchos: "no obstante de haber marchado siempre con precaución en este terreno -se refiere a los favoritismos-, no he escapado de las malas lenguas", confiesa. Su unión con Jesucristo alcanza un punto álgido en la gracia de la conservación de las especies sacramentales otorgado en La Granja de Segovia el 26 de agosto de 1861.

Exilio y Padre en el Concilio Vaticano I
A raíz de la revolución de septiembre de 1868 parte con la Reina hacia el exilio. En París mantiene su ministerio con la Reina y el Príncipe de Asturias, funda las Conferencias de la Sda. Familia y se prodiga en múltiples actividades apostólicas.
Para la celebración de las bodas de oro sacerdotales del Papa Pío IX va a Roma. Participa en la preparación del Concilio Vaticano I, en el que interviene defendiendo la infalibilidad pontificia. Al concluir las sesiones, con la salud ya muy quebrantada y presumiendo próxima su muerte, se traslada a la comunidad que sus Misioneros tienen en Prades (Francia).

Muerte y glorificación
Hasta ahí llegan sus perseguidores, que pretenden apresarle y llevarlo a España para juzgarlo y condenarlo. Debe huir como un delincuente y refugiarse en el monasterio cisterciense de Fontfroide.
En este monasterio de Fontfroide, a los 63 años, rodeado del afecto de los monjes y de algunos de sus misioneros, fallece el 24 de octubre de 1870.
Sus restos mortales se trasladaron a Vic en 1897. Es beatificado por Pío XI el 25 de febrero de 1934. Pío XII lo canoniza el 7 de mayo de 1950.