miércoles, 27 de diciembre de 2017

Párate un momento: El Evangelio del dia 28 DE DICIEMBRE - JUEVES LOS SANTOS INOCENTES





28 DE  DICIEMBRE - JUEVES 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 13-18
      Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
"Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo".
    José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta:
    "Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto".
Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos. 
Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías:
"Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes, es Raquel que llora por sus hijos y rehúsa el consuelo, porque ya no viven".

1.  Resulta chocante y llamativo que, de este extraño relato, haya quedado sobre todo el recuerdo de los regalos al niño. Y, en contraste con este hecho patente, no haya quedado la memoria hiriente y brutal del poder criminal que utiliza a los niños, abusa de ellos, los mata en las guerras, no los educa debidamente, no respeta sus derechos, no los quiere, no los cuida, no se preocupa de su salud, etc.
No podemos ni imaginar la abrumadora    cantidad de sufrimientos que nuestras sociedades más avanzadas causan a la infancia. Es un crimen mundial que revela uno de los hechos más brutales de nuestra brutalidad inhumana.

2.  Es verdad que mucha gente, que se ve a sí misma como "gente normal" o incluso como "buena gente", por eso mismo no se ve como responsable de las atrocidades que se hacen hoy contra cientos de miles de niños. Y eso es cierto.
Pero no vendría mal caer en la cuenta de que el problema de la educación de los niños es muy delicado y muy complejo.  Por ejemplo:  - ¿por qué    educamos a los niños de forma que, si se portan bien, les hacemos un regalo?
Así los educamos a "portarse bien" con la intención de "conseguir una ganancia o un
capricho". Eso equivale a educar, no en el sentido del deber, sino en la ambición del egoísmo.

3.  Pero este recuerdo de los "inocentes" nos viene a decir otra cosa de enorme actualidad: 
- ¿nos importan de verdad los "refugiados", los que tienen que huir de sus países, de sus casas, de sus familias, de sus culturas... para irse a países extraños y lejanos, sin papeles, sin derechos, sin seguridad ni futuro?
Esto es lo que nos cuenta la leyenda de "los inocentes". Y esto es lo que nos dicen casi todos los días las "Noticias" de los informativos de la radio
y de la tele.
- ¿Estamos seguros de que estamos haciendo lo que tendríamos que hacer ante los gobernantes del mundo en esta espantosa situación?
El papa Francisco no cesa de clamar en defensa de estas criaturas, que nuestra "vergüenza", es la "vergogna", que clamó el Papa en Lampedusa. Pero, por desgracia, a nosotros no se nos cae la cara de vergüenza.
Urge modificar la educación. Porque urge modificar la cultura. Vivimos una cultura de la violencia y de la muerte. Pero, como es sabido, solamente mediante una educación distinta, podremos lograr una cultura distinta. Una cultura que nos humanice y haga posible un mundo    distinto y mejor.

LOS SANTOS INOCENTES

Cada 28 de Diciembre se recuerda la matanza que ordenó el rey Herodes en Belén, para acabar con todos los niños menores de dos años y así liquidar al futuro Rey de Israel. La tradición popular lo ha convertido también en día de bromas, y la Iglesia aprovecha esta jornada para rezar por todos los niños asesinados inocentemente antes de nacer, en una "Eucaristía por la vida".
No se sabe de verdad cuántos fueron, pero la tradición establece que unos 30 niños menores de dos años murieron a manos de los soldados romanos.
El rey Herodes los mandó a matar, en un intento desesperado por asesinar al Mesías, al verse burlado por los Reyes Magos, que habían venido para saludar al recién nacido que sería el nuevo rey de los judíos.
Ellos le indicarían que lugar exacto estaba el Mesías. Pero, sospechando del rey Herodes, los magos se volvieron a sus tierras por otro camino. Loco de furia, Herodes mandó a matar a todos los niños menores de dos años de Belén y sus alrededores.
Desde entonces, la Iglesia Católica celebra cada 28 de diciembre la fiesta de los Santos Inocentes, para recordar esas crueles muertes de niños.
Y desde hace algunos años, la Iglesia Católica realiza también oficios especiales, para rezar por todos los niños víctimas de la violencia mortal que existe en nuestros días junto a los niños que no han podido nacer y han muerto víctimas del aborto.
La tradición ha transformado este día también en el elegido para hacer "bromas inocentes".


martes, 26 de diciembre de 2017

Párate un momento: El Evangelio del dia 27 DE DICIEMBRE MIÉRCOLES SAN JUAN EVANGELISTA





27  DE DICIEMBRE  MIÉRCOLES 
SAN  JUAN  EVANGELISTA

Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 2-8
     El primer día de la semana, María Magdalena   echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo:
"Se han llevado del sepulcro al Señor y no    sabemos dónde lo han puesto".
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro, se adelantó y llegó primero al sepulcro y, asomándose, vio las vendas en el suelo, pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que llegó primero al sepulcro; vio y creyó.

1.  El autor del cuarto evangelio no es el apóstol Juan, el hijo de Zebedeo.
Durante mucho tiempo se ha pensado que el autor fue "el discípulo amado" (Jn 21, 24). Pero esto debe ser matizado. El IV evangelio no es obra de un autor ocular. Fue escrito por un cristiano de la segunda o tercera generación.  Un cristiano que redactó su escrito en nombre del "discípulo amado".  Y que se esforzó por exponer en la forma de un evangelio la interpretación de la fe cristiana tal como había sido esbozada por el "discípulo amado".
Esto debió ocurrir así porque hay argumentos seguros que nos dan a entender que este evangelio
fue redactado al final de los años 90, cuando ya no era probable que siguiera en esta vida un hombre que había convivido con Jesús (cf. J. Zumstein, H. Thyen).
Pero todo esto indica que el IV evangelio es un escrito muy pensado, elaborado con madurez y profundidad, que nos descubre realidades muy
profundas, que los tres primeros evangelios no pudieron advertir.

2.  Una de estas realidades consiste en lo que representan los "signos" (semeion) en el evangelio de Juan.  Desde el relato de la boda de Caná hasta la conclusión final de este evangelio, a los hechos   prodigiosos de Jesús se les denomina semeia (signos, señales).
- ¿Qué interés tiene esto?  - ¿Qué se nos dice con esta palabra?
Se nos dice que lo específico y necesario para descubrir la presencia de Jesús, en la vida, es el "pensamiento simbólico". Que es justamente la forma característica de pensamiento que diferencia al "ser humano" de todos los demás seres vivientes que habitan la tierra. Lo cual nos viene a decir algo que impresiona mucho: si tenemos en cuenta que una cosa es "el ser humano" y otra cosa es "ser humano", el evangelio de Juan nos viene a decir que creemos en Jesús y descubrimos a Jesús en la medida en que somos cada día más humanos.  
Nuestra creciente "humanidad" (bondad, honradez, honestidad, sinceridad...) nos descubre a Jesús, y a Dios en Jesús, en el gozo de la vida, en la
salud de las personas, en la felicidad compartida, en la curación del que sufre... En esto radica la genialidad divina del Evangelio. Y su profunda humanidad.

3.   Ahora bien, supuesto lo anterior, lo más importante, que nos enseña este evangelio, es que Dios se nos da a conocer en el hombre que fue Jesús (Jn 1, 18; 14,8-10).
Lo que hizo este hombre fueron "hechos simbólicos" (semeia) (Jn 20,30), que nos revelan lo que Dios es y lo que Dios quiere.
Pero es capital saber que el Dios que nos reveló Jesús, no es el Dios del Templo, de la Ley y de los sacrificios sagrados. Es el Dios que se enfrenta a la codicia y el orgullo de los dirigentes religiosos, lo que llevó a Jesús al final trágico de su muerte violenta, de forma que todo el relato está orientado para terminar en la cruz (T. Knóppler, U. Schnelle, J. Zummstein).  
La resurrección es la esperanza abierta que nos queda para una vida sin límites (Jn 20-21). Sabiamente, la Iglesia nos propone, después del Nacimiento de Jesús y del Martirio de Esteban, la profundidad del IV evangelio.

SAN  JUAN  EVANGELISTA


SAN JUAN el Evangelista, a quien se distingue como "el discípulo amado de Jesús" y a quien a menudo le llaman "el divino" (es decir, el "Teólogo") sobre todo entre los griegos y en Inglaterra, era un judío de Galilea, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor, con quien desempeñaba el oficio de pescador.
Junto con su hermano Santiago, se hallaba Juan remendando las redes a la orilla del lago de Galilea, cuando Jesús, que acababa de llamar a su servicio a Pedro y a Andrés, los llamó también a ellos para que fuesen sus Apóstoles. El propio Jesucristo les puso a Juan y a Santiago el sobrenombre de Boanerges, o sea "hijos del trueno" (Lucas 9, 54), aunque no está aclarado si lo hizo como una recomendación o bien a causa de la violencia de su temperamento.
Se dice que San Juan era el más joven de los doce Apóstoles y que sobrevivió a todos los demás. Es el único de los Apóstoles que no murió martirizado.
En el Evangelio que escribió se refiere a sí mismo, como "el discípulo a quien Jesús amaba", y es evidente que era de los más íntimos de Jesús. El Señor quiso que estuviese, junto con Pedro y Santiago, en el momento de Su transfiguración, así como durante su agonía en el Huerto de los Olivos. En muchas otras ocasiones, Jesús demostró a Juan su predilección o su afecto especial. Por consiguiente, nada tiene de extraño desde el punto de vista humano, que la esposa de Zebedeo pidiese al Señor que sus dos hijos llegasen a sentarse junto a Él, uno a la derecha y el otro a la izquierda, en Su Reino.
Juan fue el elegido para acompañar a Pedro a la ciudad a fin de preparar la cena de la última Pascua y, en el curso de aquella última cena, Juan reclinó su cabeza sobre el pecho de Jesús y fue a Juan a quien el Maestro indicó, no obstante que Pedro formuló la pregunta, el nombre del discípulo que habría de traicionarle. Es creencia general la de que era Juan aquel "otro discípulo" que entró con Jesús ante el tribunal de Caifás, mientras Pedro se quedaba afuera. Juan fue el único de los Apóstoles que estuvo al pie de la cruz con la Virgen María y las otras piadosas mujeres y fue él quien recibió el sublime encargo de tomar bajo su cuidado a la Madre del Redentor. "Mujer, he ahí a tu hijo", murmuró Jesús a su Madre desde la cruz. "He ahí a tu madre", le dijo a Juan. Y desde aquel momento, el discípulo la tomó como suya. El Señor nos llamó a todos hermanos y nos encomendó el amoroso cuidado de Su propia Madre, pero entre todos los hijos adoptivos de la Virgen María, San Juan fue el primero. Tan sólo a él le fue dado el privilegio de llevar físicamente a María a su propia casa como una verdadera madre y honrarla, servirla y cuidarla en persona.



lunes, 25 de diciembre de 2017

Párate un momento: El Evangelio del dia 26 DE DICIEMBRE - MARTES SAN ESTEBAN, PROTOMÁRTIR




26  DE DICIEMBRE -  MARTES 
SAN  ESTEBAN, PROTOMÁRTIR

Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 17-22
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
"No os fieis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles.
Cuando os arresten no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.
Los hermanos entregarán a sus hermanos para   que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra los padres y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará'.

1.   Cuando uno se convence en serio de que Dios es como el "Niño acostado en el pesebre", es seguro que entonces uno se verá metido en situaciones inesperadas, impensables, quizá desesperadas.   Porque un Dios así no interesa y pone nerviosos a gobernadores y reyes, a los jefes de las sinagogas y a los dirigentes de la religión. Es más, los altos cargos de la religión, y los fanáticos de la misma, los de entonces y los de ahora, llegan a sentir un peligro y una amenaza en el "nuevo Dios", el Dios de la humildad y el despojo. 
¿Por qué en este momento hay tantos hombres   de Iglesia que no soportan al papa Francisco?  
¿Por qué ven en la humilde sencillez de este Papa un peligro?
Esta historia empezó con Esteban, asesinado por los sacerdotes y por el fariseo Saulo, que estaba allí (Hch 7, 1 - 8, 1).

2.   Las divisiones y enfrentamientos en la primera comunidad de los cristianos empezaron pronto.  Los helenistas, de los que habla el libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 6-7) fueron un grupo disidente, que no estaba de acuerdo ni con el Templo, ni con la Ley que defendían y observaban
las autoridades religiosas oficiales de Jerusalén. La tensión llegó a ser tan fuerte que Esteban se atrevió a decirles que eran rebeldes, infieles de corazón y reacios de oído (Hch 7, 51).
El problema, que había (y hay) detrás de estas   posturas es más fuerte de lo que imaginamos. Porque lo que se pone en cuestión es cómo ve y vive cada cual a Dios.   
El Dios de los sacerdotes es el Dios del Templo y de la Ley (J. D. G. Dunn). 
El Dios de Esteban (y del papa Francisco) es el Dios que se nos revela, no en el Templo, sino en el establo; no en el poder, sino en la debilidad; no en la riqueza del Templo, sino en la pobreza de los últimos (pobres, pastores...): no en la solemne grandeza de los salones de los palacios del Vaticano, sino en la cocina y en el modesto comedor    de los trabajadores, como hace el papa Bergoglio    tantas mañanas.

3.   Pero lo peor de todo es cuando el poder se disfraza de religión que rompe los lazos de la carne, y divide y enfrenta a los hermanos, a los padres y a los hijos, hasta crear odio entre ellos.
Es la religión que genera intolerancia hasta el extremo de despreciar al que no piensa y vive "como Dios manda", aunque eso le cueste a tu hermano sentirse solo y despreciado.  
Es la religión que destroza a todo el que no se somete al modelo oficial.  - ¿Por qué no somos más
libres para ser fieles al Evangelio?

SAN  ESTEBAN, PROTOMÁRTIR

Esteban era de origen judío. Su nombre significa: "coronado" (Esteb: corona) Dio honra a su nombre coronando su vida con el martirio.
Se le llama "protomartir" porque tuvo el honor de ser el primer mártir que derramó su sangre por proclamar su fe en Jesucristo. Se desconoce por completo su conversión al cristianismo. La S. Biblia se refiere a él por primera vez en los Hechos de los Apóstoles. Narra que en Jerusalén hubo una protesta de las viudas helenistas (de origen griego).  Las viudas decían que, en la distribución de la ayuda diaria, se les daba más preferencia a los que eran de Israel, que a los pobres del extranjero. Cuando esa comunidad creció, los apóstoles, para no dejar su labor de predicar, confiaron el servicio de los pobres a siete ministros de la caridad llamados diáconos (que significa "ayudante", "servidor", grado inmediatamente inferior al sacerdote). Estos fueron elegidos por voto popular, por ser hombres de buena conducta, llenos del Espíritu Santo y de reconocida prudencia. Los elegidos fueron Esteban, Nicanor y otros. Esteban además de ser administrador de los bienes comunes, no renunciaba a anunciar la buena noticia. La palabra del Señor se difundió y el número de discípulos se multiplicó extraordinariamente en Jerusalén; también un gran número de sacerdotes se sometieron a la fe.
Esteban hablaba de Jesucristo con un espíritu tan sabio que ganaba los corazones y los enemigos de la fe no podían hacerle frente. Al ver los ancianos la influencia que ejercía sobre el pueblo, lo llevaron ante el Tribunal Supremo de la nación llamado Sanedrín y, recurriendo a testigos falsos que lo acusaron de blasfemia contra Moisés y contra Dios.  Estos afirmaron que Jesús iba a destruir el templo y a acabar con las leyes, puesto que Jesús de Nazaret las había sustituido por otras. Todos los del tribunal, al observarlo, vieron que su rostro brillaba como el de un ángel. Por esa razón, lo dejaron hablar, y Esteban pronunció un poderoso discurso recordando la historia de Israel.
(Hechos 7, 2-53)
Demostró que Abraham, el padre y fundador de su nación, había dado testimonio y recibido los mayores favores de Dios en tierra extranjera; que a Moisés se le mandó hacer un tabernáculo, pero se le vaticinó también una nueva ley y el advenimiento de un Mesías; que Salomón construyó el templo, pero nunca imaginó que Dios quedase encerrado en casas hechas por manos de hombres. Afirmó que tanto el Templo como las leyes de Moisés eran temporales y transitorias y debían ceder el lugar a otras instituciones mejores, establecidas por Dios mismo al enviar al mundo al Mesías.
Demostró no haber blasfemado contra Dios, ni contra Moisés, ni contra la ley o el templo; que Dios se revela también fuera del Templo. Confrontó a sus acusadores con estas palabras: (Hch 7, 51-54)
¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! ¡Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo! ¡Como vuestros padres, así vosotros! ¿A qué profeta no persiguieron vuestros padres? Ellos mataron a los que anunciaban de antemano la venida del Justo, de aquel a quien vosotros ahora habéis traicionado y asesinado; vosotros que recibisteis la Ley por mediación de ángeles y no la habéis guardado.
La reacción de Esteban y sus enemigos pone en relieve que se trata de una batalla espiritual, cada bando con sus características propias: Dios y el demonio (54-60)
Al oír esto, sus corazones se consumían de rabia y rechinaban sus dientes contra él.  Pero él (Esteban), lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba en pie a la diestra de Dios; y dijo: «Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está en pie a la diestra de Dios.» Entonces, gritando fuertemente, se taparon sus oídos y se precipitaron todos a una sobre él; le echaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearle. Los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un joven llamado Saulo. Mientras le apedreaban, Esteban hacía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.» Después dobló las rodillas y dijo con fuerte voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.» Y diciendo esto, se durmió.
La violencia contra Esteban se propagó contra toda la Iglesia (Hch 8,1-3)
Saulo aprobaba su muerte. Aquel día se desató una gran persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, a excepción de los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria. Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él. Entretanto Saulo hacía estragos en la Iglesia; entraba por las casas, se llevaba por la fuerza hombres y mujeres, y los metía en la cárcel.  
Las circunstancias del martirio indican que la lapidación de San Esteban no fue un acto de violencia de la multitud sino una ejecución judicial.  De entre los que estaban presentes consintiendo su muerte, uno, llamado Saulo, el futuro Apóstol de los Gentiles, supo aprovechar la semilla de sangre que sembró aquel primer mártir de Cristo.
Los restos de Esteban fueron encontrados por el sacerdote Luciano en Gamala de Palestina, en diciembre del año 415. El hallazgo suscitó gran conmoción en el mundo cristiano. Las reliquias se distribuyeron por todo el mundo, lo cual contribuyó a propagar el culto de San Esteban, obrando Dios numerosos milagros por la intercesión del protomartir.
San Evodio, obispo de Uzalum, en Africa y San Agustín, dejaron descripción de muchos de los milagros. San Agustín dijo en un sermón: "Bien está que deseemos obtener por su intercesión los bienes temporales, de suerte que, imitando al mártir, consigamos finalmente los bienes eternos". Ciertamente, la misión principal del Mesías no es remediar los males temporales, pero a pesar de ello, durante su vida mortal, Jesús sanó a los enfermos, libró a los posesos y socorrió a los miserables a fin de darnos pruebas sensibles de su amor y de su poder divino.  Las sanaciones físicas son además una señal de la obra de sanación espiritual que Jesús hace.  Sabemos que, aunque no otorga una sanación física, siempre sana los corazones que a Él se abren.

La fiesta de San Esteban siempre fue celebrada inmediatamente después de la Navidad para que, siendo el protomartir, fuese lo más cercano a la manifestación del Hijo de Dios. 

domingo, 24 de diciembre de 2017

Párate un momento: El Evangelio del dia 25 DE DICIEMBRE - LUNES – NAVIDAD



25  DE DICIEMBRE  -  LUNES –
NAVIDAD
Misa del día:
Lectura del libro de Isaías (52,7-10):
¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión:
«Tu Dios es rey!»
Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.

Salmo 97,1.2-3ab.3cd-4.5-6

R/. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.
El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.
Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.

Lectura de la carta a los Hebreos (1,1-6):
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: «Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado», o: «¿Yo seré para él un padre, y el será para mí un hijo»? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: «Adórenlo todos los ángeles de Dios.»

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,1-18)
    En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
    En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. 
Al mundo vino y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
"Este es de quien dije: el que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo".
Pues de su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia: porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio  de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

1.  El evangelio de Juan, a diferencia de los otros evangelios, no empieza con un relato, sino con un "prólogo", que se sitúa sobre cualquier posible narración histórica. Este prólogo no fue copiado por el autor del IV evangelio, tomándolo de otro autor anterior. Los entendidos en este asunto dicen ahora que el evangelio de Juan presenta aquí una clave de lectura para todo el conjunto de relatos que enseguida va a exponer.
¿Y dónde está esa clave de lectura?
Está básicamente al final: A Dios, nadie lo ha visto jamás: el Hijo único del Padre es quien nos lo ha dado a conocer (Jn 1,18) (cf. J. Beutler, J. Zumstein).
Es decir, Dios no está a nuestro alcance, el ser humano no puede conocerlo.  Solamente en Jesús vemos a Dios y en Jesús lo conocemos.

2.  Y la Palabra se hizo carne. La encarnación de Dios en Jesús significa que Dios se despoja de todo su poder y autoridad. Es el "Dios kenótico" (del verbo griego kenoó, "vaciar", "despojar"), el Dios que "se vacía de sí mismo", el Dios despojado de sí mismo, de su poder y su gloria (Fil 2, 7), que se funde con lo humano.
Dios salva descendiendo, despojándose, privándose de medios, poderes y dignidades.  Es exactamente al revés de lo que pensamos los mortales.  Nosotros nos imaginamos que, desde arriba, desde el poder y la fuerza, es desde donde   podemos cambiar este mundo tan desquiciado.  Pero Dios ve la vida y las cosas de otra manera.  Hay futuro y esperanza, no en el crecimiento del poder, sino en la convivencia y comunión con lo    humano, con lo más humano que hay en todo ser humano.

3.   A Dios nadie lo ha visto jamás. Dios, por definición, es el  TRASCENDENTE, está fuera  de lo que nosotros podemos conocer.
Desde el momento en que decimos que lo conocemos, eso que conocemos ya no es Dios, sino un "objeto" que nosotros elaboramos. Una   "representación" que nos hacemos.
Lo que nosotros podemos conocer de Dios es lo que se nos ha revelado en el niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. La grandeza de Dios es la grandeza de este niño, que no tiene otra grandeza que la grandeza de su humanidad.



sábado, 23 de diciembre de 2017

Párate un momento: El Evangelio del dia 24 DE DICIEMBRE DOMINGO - 4 DE ADVIENTO – B



24 DE DICIEMBRE
DOMINGO -  4 DE ADVIENTO – B

Lectura del segundo libro de Samuel (7,1-5.8b-12. 14a.16):
Cuando el rey David se estableció en su palacio, y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al profeta Natán:
«Mira, yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda.»
Natán respondió al rey:
«Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo.»
Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor:
«Ve y dile a mi siervo David: "Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo, lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, y, además, el Señor te comunica que te dará una dinastía. Y, cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mí presencia; tu trono permanecerá por siempre.»

Salmo 88,2-3.4-5.27.29

R/. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor
Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad.» R/.
«Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
"Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades."» R/.
Él me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora.»
Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (16,25-27):
Al que puede fortaleceros según el Evangelio que yo proclamo, predicando a Cristo Jesús, revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora en los escritos proféticos, dado a conocer por decreto del Dios eterno, para traer a todas las naciones a la obediencia de la fe al Dios, único sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38):
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó:
«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

Tres mensajeros, tres promesas y un misterio.

Primer mensajero (Natán) y primera promesa (a David)

Al final de numerosas aventuras, David se ha convertido en rey del Norte y del Sur, de Israel y Judá. Ha conquistado una ciudad, Jebús (Jerusalén) que le servirá de capital. Se ha construido un palacio. Y ahí es donde comienzan los problemas. Mientras se aloja cómodamente en sus salas, le avergüenza ver que el arca de Dios, símbolo de la presencia del Señor, está al aire libre, protegida por una simple tienda de campaña. Decide entonces construirle una casa, un templo. El profeta Natán está de acuerdo. Dios, no. Será Él quien le construya a David una casa, una dinastía. A su heredero lo tratará como un padre a su hijo. “Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre”.

Segundo mensajero (Gabriel) y segunda promesa (a Israel)
El anuncio de Gabriel a María es como un cuadro que solo comprendemos bien cuando lo comparamos con otro que representa la escena anterior del evangelio: el anuncio de Gabriel a Zacarías. Entonces, contemplando las diferencias, captamos mejor su mensaje.

1) El anuncio a Zacarías tiene lugar en el espacio sagrado del templo, el de María, en un pueblecillo desconocido de Galilea, de doscientos habitantes.

2) Gabriel se aparece a un anciano venerable, casado con una mujer muy piadosa, los dos israelitas modélicos; luego Dios lo envía a una pareja joven, todavía sin casar, de los que no se menciona ninguna virtud.


4) A Zacarías se le aparece provocándole un miedo sagrado; a María la saluda con palabras tan elogiosas que se siente turbada y sorprendida.

5) A los dos se anuncia el nacimiento de un niño, pero con enormes diferencias entre ellos: Juan será un profeta, al estilo de Elías, y su misión consistirá en preparar al pueblo; Jesús será un rey que gobernará en la Casa de David eternamente.
A menudo se pasa por alto el fuerte contenido político de las palabras relativas a Jesús: «Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Si tenemos en cuenta que «Hijo del Altísimo» no significa «Segunda persona de la Santísima Trinidad», sino que es un título del rey de Israel, las palabras de Gabriel repiten insistentemente la idea de la realeza de Jesús. Pero su reino no es universal, se limita a «la casa de Jacob».

6) En ambos casos, el nacimiento parece imposible: Zacarías e Isabel son ancianos; María no ha tenido relaciones con José. [La traducción habitual: “no conozco varón” se presta a malentendido, ya que María conoce a José, es su novio; lo que quiere decir es “no he tenido relaciones sexuales con ningún hombre”.]

7) Ante esa dificultad, Zacarías pide una garantía de que eso pueda ocurrir [algo que solo se percibe claramente en el texto griego: kata. ti, gnw,somai tou/toÈ]; María se limita a formular una pregunta: “¿Cómo puedo quedarme embarazada si no he tenido relaciones con un hombre?” [pw/j e;stai tou/to( evpei. a;ndra ouv ginw,skwÈ].

8) En consecuencia, mientras Zacarías queda mudo hasta el día del nacimiento de Juan, María es la que pronuncia la última palabra: “Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.”

Tercer mensajero (Pablo) y tercera promesa (al mundo entero)

Pablo no ha visitado todavía Roma cuando escribe su carta a los romanos. Pero tiene una larga experiencia de apostolado y de reflexión. Sobre todo, ha tenido una experiencia fundamental en el momento de su vocación: el Mesías Jesús no ha sido destinado por Dios sólo al pueblo de Israel, sino a todas las naciones.

El misterio

Desde David hasta Pablo se recorre un largo camino y la perspectiva se abre de modo asombroso: lo que comenzó siendo la promesa a un rey, más tarde un pueblo, termina siendo la promesa al mundo entero. Como dice la segunda lectura, esta es la “revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos”.

Tres reacciones a tres mensajeros

¿Cómo reaccionan los interesados antes los mensajes que reciben?
La respuesta de David no la recoge la lectura, pero es una extensa oración de alabanza y acción de gracias por la promesa que Dios le hace (2 Samuel 7,18-29).
María reacciona con aceptación y fe. No imagina los momentos tan duros que tendrá que aceptar por causa de Jesús (“una espada te atravesará el alma”) ni la cantidad de fe que necesitaría cuando vea a su hijo criticado y condenado por terrorista y blasfemo.
La reacción de Pablo, la que desea inculcar a sus lectores romanos, es cantar la sabiduría y la gloria de Dios a través de Jesucristo.
Tres reacciones muy adecuadas para vivir estos días previos a la Navidad.